A Little Update
¡Hola blog!
Extrañaba demasiado continuar registrando mis memorias en este espacio de evolución personal y denuncias públicas. Mi última entrada fue el día de la mujer y aún sigo pensando cada palabra; me leo y, entre la nostalgia y tristeza de mis palabras, a veces me sale una sonrisa porque, de alguna forma, me las arreglé para volverme mi escritora favorita, y eso es algo que no tiene precio y que nadie nunca me lo va a poder quitar.
Les cuento que han pasado muchísimas cosas desde la última vez que escribí, tantas que si empiezo a relatarles a detalle escribo un libro nuevo, porque literalmente ha pasado de todo. Hasta una canción hice con IA; escogí afro house como género y me quedó cool. Resulta que con IA tengo superpoderes, mi talento se exponencia demasiado, es muy divertido en verdad. Tenía la teoría de que podía escribir canciones, pero hasta a mí me sorprendió lo bien que resultó. Se los cuento para iniciar con algo más liviano.
Sinceramente, el mes de marzo e inicios de abril fue sumamente intenso y bastante fuerte de vivir. Hice malabares para poder mudarme, tuve discusiones muy fuertes, me halaron muy mal, caminé muchísimo en el sol buscando casa, con un nivel de desesperación que era palpable solo con prestarme un minuto de atención, pues mientras muchos disfrutaban de sus vacaciones de Semana Santa, yo estaba tirada en la calle buscando apartamento y peleando con familiares para poder salir de aquel lugar.
Y lo ando resumiendo porque viví cosas tan pesadas que, honestamente, no estoy lista para hablar mucho al respecto todavía. Pero, a pesar de todas las adversidades, hubo gente que fue conmigo a ver apartamento; hubo una desconocida que me ayudó más que todos mis familiares juntos a buscar apartamento y se nombró mi tía, y yo que ando en adopción, no sabe que tiene una sobrina nueva actualmente, porque vi más casas con ella de lo que logré ver por mi cuenta caminando en las calles y buscando en la web. Por eso estoy muy agradecida.
En los días de mudarme, inicié en un nuevo trabajo. Luego de 10 meses, dejé de estar desempleada. No era el trabajo de mis sueños, pero iba a poder pagar mi casa, comida y medicamentos prioritarios; fue básicamente un salvavidas del que me sostuve para salir de esa maldita casa. Y, a pesar de que mis familiares intentaron decirme que me iba a hundir más si me mudaba, que me tiraba por un precipicio, y quisieron asustarme —como si me podía pasar algo peor de lo que ellos me habían hecho—, contraté a un equipo de mudanza muy eficiente, recogí todas mis cosas y me fui, dejando solo en aquella casa algunos cuadros que había pintado para personas que vivían ahí.
El primer día en mi nueva casa no podía ni asimilarlo, no podía ni creer que había salido de aquel lugar. Se sentía tan irreal que estaba esperando que me sacaran o algo, pero me sentía tan en paz con el silencio y no tener que verle la cara a gente que no me cae bien, que no tengo palabras para explicar lo bien que me sentía, a pesar de la tristeza que cargaba por toda la situación. Sin embargo, la calma no me duró mucho. Cuando instalaron el aire, le dijeron a mi hermano que habían dejado un tubo abierto en el techo y que debía sellarlo, pero a este se le olvidó y no me dijo nada. Entonces vino una vaguada o tormenta —no sé bien—; el punto es que el agua empezó a entrar a presión por la instalación del aire. Me inundó el apartamento de agua, me congestionaba por la humedad, no dejaba de llover ni de entrar el agua. Moví todo lo que pude, porque al estar recién mudada tenía muchas cosas en el piso. Fue un caos. He vivido muchas situaciones traumantes con lluvia, pero esa fue horrible; nunca había estado sola. Además, con mi situación de salud, no me quedó otra alternativa que dejar mi casa y salir corriendo en busca de un lugar para pasar lo que quedaba de madrugada.
Por lo menos esa vez sí tuve buena suerte y alguien me recibió con mucha amabilidad, para que me calmara y descansara un poquito. Si no me hubiesen robado el lápiz de la tablet hubiese hecho una caricatura para explicar cómo llegué aquella noche a esa casa. Temblaba del miedo por haber tenido que salir corriendo una vez más, justo cuando creía que había encontrado mi espacio para estar a salvo. Los dejé entrar a mi casa y, por "descuido", hacen acciones que afectan directamente a mi salud, y me enteré cuando me congestioné con la casa inundada en la madrugada. Se me había esfumado el sentimiento de libertad, de seguridad, de todo…
Pero me dieron animitos y, como debo ser un caballo, no me quedó de otra que seguir mirando para adelante y actuar como que eso no pasó. En esas semanas fui a poner mi denuncia por maltrato a la fiscalía, siendo mi último intento, porque no me quedan más fuerzas para seguir viendo cómo invalidan mis derechos y la sociedad mira a otro lado mientras soy objeto de abuso y maltrato.
Así que me pasé todo un sábado en el proceso de denuncia. Pasé por psicología, vi a una fiscal que citó a mis familiares y, por primera vez, sentí que por lo menos hacían lo mínimo, mientras yo temblaba del miedo. Porque, aunque muchas mujeres han pasado por esas oficinas con golpes físicos, si todos los maltratos psicológicos y con temas de salud que me hicieron a mí fueran visibles, probablemente sería una de las mujeres con más heridas de las que han asistido a esa fiscalía. Me he desmayado, he terminado interna, casi me operan y pude haber tenido problemas en órganos vitales, si no me hubiesen atendido médicos a tiempo.
Pero como estoy bajo un sistema que poco le importa lo que no se ve, que normalmente no investiga mucho —además, mi papá es abogado y trabajó en esas mismas oficinas—, estoy en una posición con bastante desventaja. Más solo puedo hacer lo mejor con lo que tengo en las manos, a pesar de que hubiese estado muerta si mi vida hubiese dependido de que las autoridades hicieran algo por mi caso. Me hubiesen etiquetado como un caso más de salud mental, pasándose por el culo todas mis denuncias de abuso, todas las veces que pedí auxilio, todas las veces que intenté involucrar a las autoridades, porque mis familiares y conocidos preferían mirar hacia otro lado. Nadie quería a un enfermo cerca.
Por eso, mientras yo respire, voy a seguir denunciando y seguiré haciendo todo lo que esté a mi alcance para obtener justicia. Registraré algunas cosas en este blog, otras las escribiré cuando me duela menos la vida. Pero a mí me secuestraron y me tuvieron en cautiverio por un año, con una falsa ilusión de libertad. Cada vez que intentaba ir a otro lado me forzaban a volver; si intentaba irme sin decirlo, me perseguían como delincuente. Me drogaban y exageraban temas de salud mental para que nadie me quisiera cerca y mantenerme encerrada. Me drogaron para que no pudiera trabajar y luego no poder reincorporarme en el trabajo, mientras me sometieron a una serie de miserias, abusos y humillaciones. Pero públicamente tenían el discurso más creíble de familia unida que solo buscaba ayudarme.
Y así fue como la mentira de un psicópata opacó por mucho la verdad de una víctima. Por eso lo he dicho muchas veces: por la verdad murió Cristo y yo he estado dispuesta a morirme por la mía. Pero en esta historia, los hechos y el tiempo han demostrado y seguirán demostrando que la única que siempre ha tenido razón soy yo.
Así que, a pesar de vivir en una sociedad que prefiere simpatizar y apoyar a un psicópata maltratador que manipula el entorno con falacias sobre que busca ayudar, mientras drogaba y maltrataba a su hija para imposibilitarla —vendiendo como actos de locura cada acción que yo hacía con mis pocos recursos y limitada capacidad física para defender a mi persona, mientras ellos tergiversaban la verdad para justificar sus maltratos una y otra vez—, pasando tantas veces que llegué a la conclusión de que le importo a pocas personas. Porque no creo a mi entorno tan estúpido como para ignorar todos los hechos del deterioro evidente y el maltrato hacia mi persona e integridad.
Pero, a pesar de todo, he tomado cada salvavidas que me ha lanzado la vida, por lo menos con los que me he sentido cómoda. Por ejemplo, llevo 4 meses asistiendo a terapia y, aunque sigo con la misma opinión sobre el psicólogo que la del primer día —y no lo considero terapia, porque no trabajamos nada de mi conducta—, es un espacio para ir a desahogarme de manera oral lo que muchas veces escribo por acá, y es como un check social: dices que vas a terapia y la gente lo asimila diferente. Además, fue un gesto que alguien hizo con intención de ayudarme y el impacto emocional del apoyo vale más que cualquier otra cosa, sinceramente.
Ahora hablemos de lo positivo. Llevo un mes viviendo sola, ¡por fin! Y sinceramente, yo amo vivir sola. Tengo mi espacio, recuperé mi privacidad —porque no tenía—, pago mi comida, ya no como de manos de los maltratadores, tengo trabajo, tengo mis condiciones de salud controladas como para ser funcional, operativamente hablando. Así que he podido hacer mis comidas, mantener la casa, trabajar y hacer la mayor parte de las cosas con normalidad. Y aunque para algunos puede verse pequeño, hace 5 meses no podía ni caminar del dolor; hace 3, no podía leer o hablar bien de lo drogada que me tenían. Entonces, para mí es demasiado, sinceramente.
No mentiré, no todo es color de rosa. Sentirme tan bien en mi casa y verme tan funcional lejos de esas personas, aunque demuestra que siempre he tenido razón —y hay un Dios en el cielo que todo lo ve y sabe que he dicho la verdad—, es muy agridulce. El tiempo que perdí sufriendo, lo difícil que han sido los temas laborales… me han querido pagar menos del mínimo, como júnior, y en ocasiones hasta menos que a un júnior. No sé cómo explicar que actualmente tengo lo básico y, aunque en comparación a como estaba —en cautiverio bajo maltrato— estoy muchísimo mejor, nunca debí vivir nada de eso. Si devolviera el tiempo hasta antes de vivir cerca de esas personas, debería estar actualmente muy lejos de donde estoy ahora. Y actualmente estoy agotada, física y mentalmente. He hecho lo inhumano para conservar mi cordura a pesar de todo lo que me han hecho, y llevarme a donde quisiera estar requiere de energía y recursos que actualmente no tengo, lo cual es frustrante, porque no comprendo por qué la vida debe costarme tanto esfuerzo a mí.
Vivir me cuesta el triple que a una persona promedio, o tal vez más. Nada de eso debió pasarme, ni estarme pasando, porque el proceso legal sigue abierto, esas personas viven y argumentan que no me han hecho nada. El mundo espera que lo ignore y siga adelante, pues silenciar a las víctimas es parte de su rutina de abuso. Mas, si en algo tienen razón, es que no puedo pasarme la vida peleando una batalla que hace mucho decidieron que iba a perder. Pero tampoco estoy dispuesta a vivir como si nada, cuando hay personas que es muy probable que no vuelva a ver a la cara.
Es tan compleja la vida, y la mía está en modo difícil por más. A veces me pregunto si Dios es sado, porque la vida me coge a golpes, me quejo y nadie hace nada. Quisiera vivir en modo fácil por primera vez en la vida, que las cosas me salgan bien, poder sentir algún día que tengo una vida en orden, tranquila, volver a sentir seguridad, poder confiar. Qué sé yo, lo básico de cómo es la vida para una persona normal.
Me he esforzado en sobremanera desde que tengo uso de razón y estoy cansada de recibir más golpes que aciertos, de que por cada cosa mínimamente buena que me ocurra, la tragedia sea tres veces mayor. Simplemente estoy cansada. No sé dónde está el botón en la vida para vivir en modo fácil, porque sinceramente no doy para más. No puedo seguir recibiendo más golpes, no puedo fingir sonrisas ni actuar como si nada. Yo no puedo más.
Trato a todo el mundo con respeto y amabilidad. A veces quisiera haber sido mala persona para justificarlo con el karma, pero yo simplemente no tengo explicación lógica. Y creo que el hecho de no entender cómo me han tratado de esa forma —y lo peor es que nadie nunca me dará la cara para explicármelo— así que solo quisiera algún día volver a sentir seguridad en algo, confianza con algo o alguien. Quisiera algún día recuperarme, quisiera tener justicia y lograr construir una vida que me vuelva a gustar vivir, si es que logro sobrevivir al final. Porque en esto uno nunca sabe qué va a pasar mañana, pero esperemos que mañana sea bonito.
Lo dejare hasta aqui, porque puedo amanecer escribiendo, me despido con NADIE SABE, también quiero decirle A Mi Yo De Ayer que lo siento si no fui lo que quisiste ser,
te juro que lo hice lo mejor que supe hacer, Intenté crecer feliz en este mundo cruel, pero a pesar de todo me he sido fiel y por eso limpia cargo mi conciencia, así que espero que te enorgullezcas porque algun dia estarás en mi piel, así que sueña y siempre recuerda que mientras estemos vivos, la vida siempre puede cambiar para bien, así que mientras te curas de corazon ve al mar y aprovecha el sol.
PD: Gracias por seguir con vida, te amo, te perdono y quisiera que alguien este agradecido porque yo sigo con vida de vez en cuando, que quisiera que pueda vivir bien y no sobreviviendo al maltrato, que alguien hiciera de PM y tambien me diera seguimiento a ver si sigo bien o me escriba para ver si vivo, esas cosas random que hago con personas, que normalmente no hacen conmigo, son los pequeños detalles que a la larga significan mucho.
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