La receta

Hoy seguí la receta del mug cake con harina de coco y avena, la cual he realizado en varias ocasiones, cambiándola un poco para darle mi toque personal. Sin embargo, en la mañana estaba algo reflexiva por las decepciones que he sufrido en el último año y por cómo estoy sintiendo rechazo hacia todas las personas que buscan minimizar mi talento con la manera que me hablan. Algo que solía ignorar, ahora no lo puedo tolerar. Me cansé de esos comentarios sutiles que buscan echar tierra a mi andar; ya no quiero recibir más esa clase de abono. Estoy pensando cómo decirles que se vayan con su mierda o que empiecen a comportarse, porque no deseo lidiar con esas cosas en esta nueva etapa que me esfuerzo por crear.

las personas a veces abusan de la diplomacia y la bondad que les solemos mostrar. Pero volviendo a la receta de cocina, mientras estaba ensimismada en mis pensamientos, no me percaté de que había sido un poco desproporcionada con los ingredientes y, en mi intento de salvar mi desayuno, terminé con un mug cake de consistencia distinta y, aunque amargaba, dejaba en tu boca un rico sabor al final. Al primer bocado pensé que había sido un rotundo fracaso, pero como no tenía otra cosa que comer, tuve que seguir probándolo y, cuando iba por la tercera cucharada, pude comprender que estaba bueno, solo que mi paladar no estaba adaptado a comer cosas que no eran dulces. Lo cual me motivó a reflexionar, porque de forma instintiva asimilamos en primera instancia lo diferente como malo.

Que tengamos un resultado distinto al que esperábamos no siempre quiere decir que este tenga una connotación negativa en nuestro camino. A veces es el destino mostrándonos otra ruta de aprendizaje, una nueva oportunidad para probar algo distinto, y que mi paladar se adaptara a ese sabor amargo que al culminar deja en mi boca ese efecto que nos regala el vino, esa explosión de sabores aun cuando ya no tienes nada en la boca, esa sensación adictiva de querer seguir probando más. Aquello que inicialmente parecía un fracaso culinario me ha hecho lamer cada migaja del plato.

Fue una receta extraordinaria que el destino me regaló, de esas tan auténticas que no se repiten, pues estaba tan inmersa en mis pensamientos que no recuerdo cómo la hice. Y ahora que reflexiono este hecho, comprendo por qué no debemos descuidar nuestro presente por circunstancias que no podemos controlar, pues mientras le estamos dando vueltas al pasado, perdemos las recetas exquisitas y extrañas que la vida nos quiere regalar, como la que realicé hoy.

Por eso, a veces el regalo más caro que nos podemos dar es aprender a soltar y saber cuándo es conveniente ignorar, mirar al caos y decirle “no gracias, yo paso”, mientras avanzamos sin mirar atrás. Pues a veces las respuestas que deseamos nadie nos las quiere dar, y lo que decidamos pensar será nuestra verdad, la cual puede impulsarnos a avanzar o hacer que nos hundamos más. Por esta razón, hay que caminar con la visión al futuro, ya que si no tuvieron la empatía de explicarte para que no sufrieras más, ahora no puede importarles la versión que construiste como tu realidad.

Como consecuencia, tendrás que hacer las paces con el “qué dirán”, pues Dios conoce tu corazón y tu verdad. Actúa sin maldad, enfocada en tu propósito, y todo con el tiempo se va a empezar a acomodar. Pues cuando actúas con bondad, la vida tiene memoria y las puertas correctas eventualmente se abrirán, solo debes enfocarte en los pequeños pasos que vas a realizar y alejarte de personas que solo busquen usarte o jugar contigo.

Ya que hay personas que solo buscan usar tu conocimiento y, cuando hablas de colaborar, prefieren desechar el proyecto antes que darte la oportunidad. Pues te quieren ver bien, pero no mejor que ellos. Por eso muchos de sus consejos solo buscan minimizar tu capacidad, mantenerte en el lodo, en vez de tirarte un palo para que puedas salir y avanzar. Si no sabes a quién necesitas soltar, puedes realizar el siguiente ejercicio mental: consiste en analizar cada palabra que te digan las personas de tu alrededor. Pues si escuchas bien, puedes ver claramente la percepción que tienen sobre ti, la cual no es tu responsabilidad cambiar, pero sí ponerlos a ellos en el lugar donde van.

Tal vez cuando culmines, muchos se quedarán fuera de tu vida y notarás que a otros un ascenso les deberías dar, mientras mejorabas las pajas de tu ojo que pudiste encontrar. Por eso, cuando decidas actuar, muchos se sorprenderán, pues no saben que llevas tiempo trabajando en tu mejor versión, analizando la forma en la que te suelen tratar y ya te cansaste de tener personas a tu alrededor que no te saben valorar.

Esta es la razón de que quien trabaja en silencio puede impactar más que aquellos que solo saben alardear, pues en innumerables ocasiones es mucha espuma y poca cerveza. Por eso analiza los actos y expresiones también, porque un amigo que no se alegre genuinamente por tu bien, es uno que no necesitas tener, al igual que aquel que disfruta verte en momentos de ruina y solo sabe criticar. Recuerda que si no tiene empatía en tu momento de debilidad, no es una red de apoyo, es una cama de clavos.

Muchas personas probablemente se van a quejar de tus cambios hacia ellos, sin embargo, pocos tendrán el intelecto y la madurez para reconocer que mataron con sus acciones la versión tuya que era su amigo y estaba de manera incondicional. Se les olvida que una de las leyes de Newton establece que cada acción trae su reacción. Mientras ellos creen que te usan y juegan contigo, tú solo estás esperando el momento oportuno para actuar. Pues todo tiene su tiempo debajo del cielo, hay un Dios que todo lo ve y tú eres su hijo, por lo que mereces lo mejor de este mundo. Hay demasiadas personas como para confinar tu convivencia a aquellas que no les importa lastimar tus sentimientos.

Ponte tu mejor outfit y que vean con todo su esplendor a la persona extraordinaria que, por su mal comportamiento, terminaron por perder. Y si deciden empezar a hablar, que lo hagan, para eso se inventaron los audífonos: para ignorar esos comentarios, mientras con alegría nos ponemos a bailar, porque estamos preservando lo más importante, nuestra energía vital. Es tan valiosa que debería cotizarse en la bolsa, por eso una mujer brillante esta semana volvió a recordarnos que debemos cuidarla y saberla administrar, mientras le mostraba al mundo cómo los sueños se vuelven realidad.

Les compartiré mis canciones del día. La primera es para que le pongas un chin de sazón dominicano a tu proceso. Si estás con alguien que juega contigo, sé más astuta: que termine cantando La Diabla de Romeo. Porque queremos romper The Prophecy (La Profecía) de Taylor Swift y nos merecemos a alguien que nos admire como lo hace Romeo Santos y Tomatito en Mi Santa. Si no sabe cómo hacerlo, que escuche un par de bachatas y luego que regrese con más armamento, porque después de Dios, va esa persona que Él seleccionó cuidadosamente para ti.

Me despido con la canción para ignorar los comentarios de esas personas que decidiste sacar o reubicar de tu vida: Rush de Ayra Starr. Porque nunca debes olvidar que la vida es muy corta para perder el tiempo con odio o mala energía, cuando la gracia de Dios va contigo. Hazte el loco y ponte a bailar TACATA de Tiagz X Fuerza Regida X El Alfa, que estamos viejos para andar jugando. Valoren a quienes tienen al lado, para que no terminen cantando junto a Cali y El Dandee Yo Te Esperaré.



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