Super bowl
Hola, blog:
Ando perdida, pero he estado trabajando en el libro con un bloqueo creativo de escritora, pues no sé cómo terminarlo. Me duelen demasiadas cosas para escribir, me duele recordar y, aunque en este blog digo lo que pienso y registro mis memorias, debo reconocer que esto de ser escritora es bastante pesado, con tiempos de entrega.
Pero voy a publicar el libro en Amazon. Ya trabajé en el estilo y, aunque no está perfecto, ahí vamos. Sin embargo, este capítulo quiero dedicárselo al Super Bowl porque yo nunca había visto tanto fútbol americano en mi vida. Hasta me volví fan de un jugador que tiene mi apellido (González); tenía lindas trenzas él. Para el próximo año seré full fan de ese deporte. Como he dicho en muchas ocasiones, yo me gozo lo que sea y, sinceramente, la presentación de Bad Bunny me alegró el día, la semana, el mes, porque nunca pensé ver mi bandera en un escenario como ese. Es casi como si la hubiesen puesto en la luna, porque ¿cuál era la probabilidad de que un dominicano cantara en el Super Bowl? Y para los que quieran decirme que Bad Bunny no es dominicano, revivan a Juan Pablo Duarte, que fue quien se lo dijo, y peleen con él. Aquí solo hablamos bien cuando un latino abre una puerta.
Como seguía diciendo, la probabilidad de que un dominicano llegara al Super Bowl y pusiera la bandera dominicana con las demás banderas de Latinoamérica en un espacio como ese, donde a muchos se les olvida que el continente es de todos, me llenó de mucho orgullo. Y no es porque yo sea fan de Bad Bunny, pero sinceramente se notó el esfuerzo por mostrar las raíces caribeñas al mundo, y eso es algo que todos los latinos deberíamos estar aplaudiendo hoy, porque los rostros de los bailarines nos representaban a todos nosotros. Esa presentación no se sintió como un show más, se sintió como presencia latina bailando y dando la cara. Tal vez no había ropa de brillo y ha habido shows más extravagantes, pero había corazón. Fue un espectáculo donde se sentía que estaba mi gente: se veía latino, se veía real, se sentía como si ese escenario se hubiese teletransportado a Latinoamérica o nosotros, por primera vez en la historia, invadimos aunque sea un poquito a los gringos.
Ver a Madre Monstruo (Lady Gaga) fue algo que no esperé y amé demasiado. Se veía tan linda bailando salsa que debería solicitarle a Duarte ser dominicana también y le enseñamos a bailar merengue, que la vena latina le queda. Siempre he dicho que vengo de caña, que vengo del sol, y este solcito taíno estaba sumamente feliz de escuchar Apagón y ver a los electricistas. Creo que es de mis canciones favoritas y me dieron ganas hasta de subirme a un poste de luz. Lo disfruté mucho, el show.
Cuando apareció Ricky Martin, recordé cómo era un súper boom, tuve flashbacks de muchas de sus canciones y fue una presentación muy linda. Vi a Karol G y Cardi B (ando súper fan de su canción Bodega, estoy casi siguiendo su ejemplo y vendiendo cuadros en la calle), porque como dice un buen dominicano: “la cosa está dura”. Yo le dedicaré el capítulo completo, mañana hablo de otra cosa, así que si usted no quiere seguir leyendo de Bad Bunny, puede ir a escuchar su música, porque cuando termine de escribir me voy a poner a bailar. Yo perreo sola.
Vi todos los reels con las expectativas de cómo se iban a abordar muchos temas sociopolíticos en esta presentación y sé que muchos tendrán sus opiniones, pero yo aplaudo el respeto con que se hizo el show, pues no se buscaba pelea, simplemente se quería disfrutar con la autenticidad de ser latino. Solo se quería convivir, bailar, mostrar nuestras raíces y alegría, en ese juego en donde la mayoría de latinos éramos del equipo de Bad Bunny. Después celebramos con cualquiera que gane, porque somos gente sencilla, trabajadora, con una cultura muy bonita y solo queremos la oportunidad de progresar y echar para adelante, porque nos pasamos la vida intentando sacar la cabeza y muchos mueren trabajando sin lograrlo.
Así que, como han respetado mi cultura, yo respeto la ajena. Ya dejó de cantar Bad Bunny y sigo viendo el juego; además, tengo jugador favorito ya: voy a Cristian González de los Patriots. No entiendo el marcador, así que no sé si voy ganando o perdiendo, pero como cantaron en español, yo gané ya, celebraré como quiera.
Me gusta cuando cantan faltas, veo un par de partidos más y ya reaccionaré de forma automática. Hago reacciones divertidas cuando voy perdiendo. Yo como que escogí al equipo que va a perder y pueden reírse porque van en 0 en el tercer cuarto y yo los escogí a ellos. Por suerte no aposté en nada, porque tengo cero talento para eso, pero mirando el lado positivo ya entendí el marcador. Google me explicó y, efectivamente, van 12 a 0 y queda poco tiempo.
Pero no importa que tengan cero, yo desde aquí les doy ánimos porque lo que quiero es disfrutar del deporte. Sin embargo, no me gusta perder, así que tengo cara de confusión. Por suerte soy equipo Bad Bunny y puedo celebrar con los que celebran y quejarme con los que pierden. Yo sería una reportera deportiva muy divertida porque le andaba celebrando al equipo contrario sin querer. Cuando creía que iban a anotar los Patriots, terminaron anotando a los otros. Yo tengo la esperanza de que al final este deporte funcione al revés y quien tenga 0 gane. Ya dije mi primer “coño” porque solo llegó a 6 yardas. Yo me tomo los deportes personales, faltan 12 minutos y yo espero un milagro; con que anoten una, yo soy feliz. Así viviré la experiencia completa de mi primer Super Bowl.
Dato curioso: una vez apliqué a la NFL porque quería ser científica de datos deportiva y me puse a entender el fútbol americano. Fue antes del borrón de memoria, así que no recuerdo las reglas, pero llevo dos coñazos ya y por fin no están en cero, ¡yeiii! Tienen 7 puntos. No entendí bien cómo ganaron los puntos, pero si corren con la pelota yo celebro. Sería divertido que pudieran leerme en vivo, en mi narración del Super Bowl.
Entonces, amigos latinos, elegí al que iba con cero puntos y mis buenas vibras le llegaron: ya tienen 7 puntos. Ya he vivido la experiencia completa. Además, me empieza a gustar ver cómo taclean a la gente. En los 12 minutos que faltan me volveré súper fan, porque los latinos nos gozamos lo que sea. Escogí el equipo por el jugador con mi apellido, ChatGPT me confirmó el equipo y, con no irme en cero, yo gané doble ya. Aunque si llegan a 14 yo sería más feliz, aunque los chicos del otro equipo han jugado demasiado bien. Se acaban de robar el balón de forma magistral y yo queriendo que el equipo que va perdiendo avance aunque sea un poquito. Pero van 22 a 7; desde el principio iba al que perdía, pero es mejor perder con el mayor número de puntos posibles y me alegra que no termine en cero.
No sé del deporte, pero el equipo contrario (SEA) tiene una defensa 10/10. Por juegos como ese es que pensaba que sería divertido ser científica de datos deportiva. Los juegos enseñan mucho. Ya llevo mi tercer “coño”, ya me considero una fan real, ya ando reaccionando con mi cara. Sinceramente, necesito que alguien me explique por qué se deslizan en el piso. En mi cabeza es como: “corre, corre, corre, lo vas a lograr”, y se tiran en el piso o lo taclean. Ya llevo cuatro “coños”, sigo con la esperanza de que ganen más puntos. Y la pegué: mi fe funcionó. Adivinen quiénes tienen 13 puntos ya. Estoy conforme, el 13 es mi número favorito. Dije 14, pero de cero a 13 es como si hubiese ganado la copa ya; en mi cabeza es una súper victoria.
El otro equipo sigue jugando demasiado bien. Me he vuelto muy fan de su defensa y uno de los jugadores llegó solo a la línea de anotación. Llevan 10 victorias de forma continua, sería interesante estudiar su estrategia. Por cosas como esta apliqué a la NFL; obviamente no me llamaron, ni permiso para trabajar en USA tengo, pero por lo menos lo intenté.
Les cuento que queda 1:57 en tiempo de juego. Yo me lo he gozado. Empecé a verlo después del tercer cuarto, luego de empezar a escribir el capítulo de hoy, y pasé de 0 a 13 puntos. Yo, personalmente, ya gané, aunque perdí la cuenta de los “coños”, porque la defensa está potente. Han sido tan buenos que me han vuelto fan, aunque apoye al equipo que va perdiendo, y así terminó el partido 29 a 13.
Yo gané tres veces: la primera porque soy team Bad Bunny, la segunda porque pasé de cero a 13 y la tercera porque ando celebrando con el equipo que ganó, porque jugaron demasiado bien. Me volvieron fan de su defensa y esto es una muestra de cómo dos culturas pueden convivir y divertirse en un ambiente amigable.
Yo me la he pasado muy mal; estaba llorando pidiéndole a Dios que me sacara de esta casa, y el show de Bad Bunny me alegró el día. Escribí esta entrada y me divertí muchísimo viendo este partido. Debí verlo desde el inicio, aunque creo que la espontaneidad de los hechos lo volvió más divertido. Ahora haré una pausa para bailar. Yo perreo sola, mientras celebro con los que ganaron la copa.
No quiero decir más nada. La historia de hoy está algo desorganizada, pero la escribí mientras veía el juego, así que me perdonan esta vez. Cierro con las siguientes canciones de Bad Bunny: El apagón, DTMF y Perro Sola.
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