Sentimiento de resignación
Hola! Este texto tiene unos días de retraso, pero aquí esta, me pregunto cuantos compartirán este sentimiento.
No sé cómo terminé en esto, pero estoy muy segura de que no lo elegí. He dado lo mejor de mí, pero llevo básicamente 2 años sufriendo una serie de eventos y situaciones que no las soporta nadie. A veces me pregunto qué estoy pagando, qué hice, porque simplemente no lo comprendo. He sentido que se me para el corazón, no he podido dormir, que algo me camina por el cuerpo y la cabeza; además, he sentido dolores intensos y han sido una serie de síntomas físicos sin explicación, lo que es simplemente insoportable.
En la vida llegan etapas donde uno empieza a sentir resignación por la decepción, y no lo digo por quejarme; es simplemente que, como humano, hay un punto donde uno dice: “No lo soporto más”. De todo lo que he podido sentir, diría que la tristeza ha tenido cierto protagonismo, pues de todos los malos tratos, los juegos, las vueltas, los golpes, las falsas ilusiones, todo lo que he sufrido ha ido dejando poco a poco la huella de la decepción, y me entristece que esta busque reemplazar la ilusión que me genera esperanza.
He buscado soñar un mundo mejor, siempre busco la manera de ser feliz y trato de no hacerle daño a nadie. Me alegro por el bien ajeno y solo he querido tener mi propia familia funcional, una donde mis hijos no sufran muchas de las cosas que he tenido que pasar. Pero me han envuelto en esta situación y ha sido un proceso desgarrador. Uno no debería sufrir por querer ayudar o expresar su verdad, porque las situaciones a las que me han expuesto, indirecta o directamente, han sido muy fuertes, y yo solo quería estar en paz y ser feliz.
No me da vergüenza decir que he sido paciente de psiquiatría; es una especialidad como cualquier otra. Pero me da vergüenza que quieran usar eso para limpiar actos de maltrato y castigarme a mí en el proceso. Eso sí me da vergüenza. También me indigna todo el tiempo que he tenido que subsistir en ambientes llenos de manipulación, de que me molestaran y torturaran porque mi mayor pecado ha sido decir mi verdad, cuando la libertad de expresión es un derecho.
Reconozco las cosas buenas de las personas, así como las malas. No soy ajena a mis defectos, pero tampoco lo soy a mis virtudes, y si somos honestos, mis defectos empiezan a verse pequeños en ambientes sanos. He suplicado hasta por misericordia, pues solo busco tratar de vivir en paz y cumplir mis sueños como yo pueda, pero sigo sufriendo sin razón. Es sumamente agotador y frustrante esforzarse tanto cada día, con tanta dedicación y esfuerzo, para terminar revolcándome de dolor como quiera.
He estudiado y me he esforzado en sobremanera; de forma autodidacta, básicamente he desarrollado carreras de artes y escritura. Me considero simplemente excepcional, y ver cómo me desangro en el proceso sin saber qué hacer, comprender la situación ni entender bien o ver la salida, es la parte más triste de todas. Entonces, el susurro de la idea de que pudo terminar antes duele aún más, pues solo genera pensamientos de qué pude haber hecho mal, qué pude mejorar, dónde me equivoqué, y la realidad es que he hecho lo mejor que he podido hacer con lo que he tenido en las manos. Si alguien hubiese querido parar esto, ya lo hubiese hecho; pero generarme la idea de que hice algo mal, cuando solo he intentado sobrevivir mientras me han golpeado emocionalmente, no es sano, pues solo me hace pensar qué cosa pude hacer diferente, y eso solo me desgasta. Se siente como parte del juego de tortura emocional.
He hecho humanamente todo lo que he podido; he salido de abajo mil veces, lo he dado todo. La verdad es que, si todos observan, de haber querido hacer algo ya hubiese pasado, pues así como no sé de qué manera terminé en esto —porque no lo elegí en primer lugar—, de igual forma me pudieran pasar las cosas buenas y volver mis sueños realidad. Pero, en cambio, juegan a que crea que algo he hecho mal, cuando solo he buscado sobrevivir y vivir de la manera más tranquila posible.
Esta situación me genera tristeza. Me han hecho creer tantas cosas mientras me he desgastado que actualmente solo quiero libertad, salud, tiempo y amor. Deseo paz, una vida tranquila. No he buscado ser perfecta, pues tengo mis defectos, creencias y convicciones como las tiene cualquier persona del planeta. Soy muy extraña y tengo mi forma peculiar de ver la vida, pero si de algo estoy segura es que no me he merecido nada de lo que me han hecho, y esta ha sido una situación sumamente desgarradora, y yo sinceramente no tolero sufrir más.
Le quedan 10 días a este año 2025. Honestamente, no son mis días favoritos, porque soy la persona menos navideña con más esperanza navideña que existe. Para muchos es una fecha sumamente alegre, para otros nostálgica, a otros les da igual; para mí son fechas tan complicadas que se volvió el mes de ver películas y creer en los milagros de Navidad, porque al final uno no pierde nada con creer. El 24 no sé si me sentaré agradeciendo que estoy viva o llorando por todo lo que he tenido que sufrir, porque con todo lo que he vivido no sé en qué mesa es que pueda sentarme, porque ya no me quedan fantasías para digerir las incomodidades y no puedo reírme en una mesa donde he derramado lágrimas todo el año. Simplemente he perdido demasiado, y hay cosas que, por más que uno intente, no se pueden reparar.
Este año significó demasiado para mí. Más allá de mis situaciones de salud física y mental, que para nada me avergüenzan, a pesar de todo el caos, malos tratos, juegos y todo lo que ha pasado, me he cumplido mucho a mí. He hecho lo mejor que he podido y he cumplido sueños que siempre van a estar en mi corazón. He evolucionado mucho como persona, sinceramente, y aunque tal vez muchas cosas no se muestren por convivir en un lugar que me perjudica emocionalmente, eso no significa que el cambio no se haya realizado dentro de mí. Sé que en un mejor hábitat todo lo que he crecido, aprendido y mejorado va a poder desarrollarse de mejor manera, y aprender a ser comprensiva conmigo al comprender que hay situaciones en la vida que uno no puede controlar, mientras desgraciadamente sigo sufriendo, ha sido la peor parte. He sufrido demasiado maltrato; lamentablemente, en la vida que seas bueno no implica que te traten bien, que digas la verdad no significa que la acepten y busquen ayudarte, pues el ser humano prefiere castigar a transformar, y si de algo estoy segura es que me han castigado injustamente.
No tengo muchas palabras para expresar lo incómoda y mal que me he sentido; ni siquiera comprendo qué me han hecho, por qué o cómo. Es la parte más triste de todas. Yo simplemente estoy agotada. No tengo canciones que agregar; acepto sugerencias en los comentarios.
Sorry - parcels (la letra lo es todo)
ResponderEliminar