Leer, escribir y pintar

Hola!!! Les cuento que recientemente soñé con la portada de mi libro “Cuentos de una regresión de locura”. Fue un sueño raro, porque solo recuerdo eso y la notificación del celular sobre un amigo. Sorprendida con este hecho, procedí a escribirle a ese amigo por pura curiosidad, para saber de él y empecé a leer mi libro desde el inicio. Es la primera vez que lo leo todo junto; sin embargo, muestra el hermoso crecimiento que he realizado en este año. A pesar de los momentos difíciles que tuve que vivir, haber transformado mis pensamientos, memorias, tragedias, sueños y anhelos en un libro tan auténtico es algo que me llena de mucho orgullo.

Más aún cuando uno de sus principales objetivos es recordarme algunas cosas que tuve que vivir, por las cuales tomé la decisión de establecer ciertos límites. Tarea que realiza de forma extraordinaria, especialmente cuando sigo viviendo con verdugos y siento que ya no encajo en su dinámica familiar, al inicio era triste, pero con el tiempo comprendí que esa era la muestra de que ya sané. Por eso encontrar en mis palabras ese apoyo y respaldo para no sentirme sola, y recordar que tomé las decisiones correctas para mí, es uno de los regalos más grandes que me pude dar.

Lo leí completo de una sentada, pues cada capítulo es tan diferente y contiene tantos recuerdos, que para mí es más que un simple libro: es la curita que mi corazón necesitaba. Incluso hoy en día, aunque parezca sorprendente, las historias que más me duelen leer de ese libro ni siquiera son las mías, pues ya hice las paces con mi historia. Actualmente me generan más orgullo y admiración que tristeza, porque son la muestra viva de que me he puesto de pie una y otra vez, aun cuando la vida me ha jugado en contra.

Al volverlo a leer, me sorprendí bastante con la fluidez que mostré mi lado más amoroso, pues aunque soy muy cariñosa, no lo soy con todo el mundo. Entonces al leer cómo pude abrirme y mostrarle todo mi amor al mundo fue algo demasiado lindo, más aún cuando la historia inició con una conejita confundida, que creía en todos menos en defender su verdad, y terminó con una mujer empoderada que, aunque el mundo no reconozca su éxito, se pone su corona, se aplaude sola y se siente realizada con el logro de materializar sus sueños. Eso fue demasiado hermoso de leer.

Recuerdo que lo escribí con el sueño de ganarme el Nobel de Literatura. Sé que tal vez no sea perfecto, pero aún siendo imperfecto, vale un Nobel para mí, y eso es más que suficiente para mi corazón. Voy a leerle a mis hijos el cuento de Navidad de Santa del Polo Sur, me reía sola imaginando su feedback de mi trabajo de madre con las cosas que quieren mejorar, o preguntando al amor de mi vida qué opina del Poeta, El Juego o El Veterano de Guerra, mientras acurrucados tenemos una linda conversación en el sofá. 

Este libro fue un proceso evolutivo para mi, donde encontré el valor para dar mi opinión, desde temas algo controversiales hasta exponer mis teorías de científica loca, lo cual me ayudó a crear la confianza de que, al igual que Barbie, puedo seguir la profesión que yo quiera: hoy artista, mañana poeta y pasado ingeniera, porque sin importar las vueltas que de la vida, Dios siempre va a estar a mi lado, apoyando cada paso que decida dar. 

Aunque perdí muchas cosas en el proceso, gané muchas más de forma interna. Y a diferencia de todo lo demás, el mundo interno siempre estará conmigo. Como humanos nos enfrentamos a mil cosas en la vida cotidiana; por eso, estar en paz con uno mismo es algo muy valioso que el dinero no puede comprar.

Recientemente publiqué un nuevo capítulo de mi libro titulado Confesión de una artista al espejo. Es corto pero muy íntimo, pues es el corazón de mi nueva reinvención artística de Amazonia, donde busco darle un significado nuevo a algunos cuadros que he tenido el honor de pintar. Quiero reimaginar la realidad desde ese reflejo donde la mujer del espejo me motiva cada mañana a continuar. Es una forma diferente de hacer arte que busca mostrar lo extraordinaria que puede ser la historia cuando continúa de forma distinta.

Ayer publiqué la reinvención de un cuadro que significa mucho para mí: es un autorretrato y el cuadro más grande y ambicioso que he realizado. Lo pinté mientras atravesaba procesos emocionales complicados, y reimaginarlo ahora, que derroté todos los fantasmas, de una manera más colorida incluyéndome en el reflejo del espejo, es algo muy significativo para mí. Pueden verlo aquí. Por cierto, encontré unos videos de mi clase de sistemas operativos y me río sola con mis tutoriales de instalación.

Honestamente, hacer arte consume muchos recursos. Ayer terminé agotada de escribir, pintar y editar el video para publicar el resultado. Todos esos procesos artísticos consumieron la misma energía que conlleva resolver errores en el código. Para quienes no son informáticos, a nivel energético implica el mismo esfuerzo que una tarea de ingeniería. Le pondría la misma cantidad de story points, honestamente. Pero el resultado me llena de mucho orgullo.

Me despido con mis canciones del día: Orion de Boza y Elena Rose, porque a veces tenemos ganas de muchas cosas, pero necesitamos tiempo para sanar y aprender del pasado para enfrentar esos retos con toda la energía y el amor que tenemos para dar. En esa línea también quiero compartir Mientras Me Curo Del Cora de Karol G, porque a veces no estamos en nuestro mejor momento, pero vamos mejorando de a poquito, y mañana será más bonito, con Dios mediante XOXO.


PD: Te amo, te agradezco seguir con vida y te deseo un mañana muy bonito. 



 


Comentarios

Entradas populares