Tú vas a estar bien, niña

Holaaaa!!! Estoy de vuelta. He extrañado escribir estos 2 días, pero aunque no lo parezca, escribir consume mucha energía y no me he sentido bien de salud. Ayer intenté andar en bici y estuve muy forzada. Pensé que había pasado mucho tiempo pedaleando, pero cuando devolví la bici que renté, solo duré 20 minutos, contando incluso el tiempo que me tomé para descansar. Al bajarme me sentí muy mal, estaba muy mareada y sentía dolor en el pecho. Traté de regresar a casa lo más pronto posible y disfruté del parque desde el video que grabé, pues actualmente evitaré moverme y esforzarme mucho, hasta que logre mejorar completamente.

Sin embargo, como todo lo que puedo hacer en mi casa y con mi laptop lo realizo con facilidad, pude escribir un capítulo de mi libro al que tenía varios días dándole vueltas, pues no sabía cómo expresar lo que sentía. Deseaba hablar sobre cómo nuestro corazón se puede romper, ya que solo se ha popularizado la idea del corazón roto por motivos románticos, pero poco se habla de cómo los amigos también te rompen el corazón con su traición, o cómo los familiares te lastiman y lo quiebran igual. La decepción de cómo te despidieron del trabajo al que le dedicaste años también te puede romper el corazón. Hay tantas variantes que pueden quebrarlo, de las cuales nadie suele hablar.

Mi corazón inicialmente se rompió por temas románticos, pero mientras intentaba sanarlo, terminaron por triturarlo aquellas personas en las que solía confiar. Con ninguna tenía una relación, pero el amor que sentía hacia ellos lo usaron para ver mi corazón hecho pedazos. Eso, sumado a los fantasmas que me solían atormentar, fue demasiado para que cualquiera lo pudiera soportar. Por eso quería hablarlo, pues no pienso guardarme nada. Aunque ya había pintado al respecto, había muchas cosas que quería liberar, porque no pienso cargar con nada que me vaya a pesar.

Y como ando inaugurando un corazón nuevo, creo que le debía la despedida a aquel corazón ingenuo que decidieron aplastar. Pues yo lo amaba mucho y este me ayudó a soñar, a ver el mundo con tanta inocencia que podía enamorarme de él con solo observar. Tenía tanto amor, que solo eso podía ver, además era tan abnegado, que cuidaba los corazones ajenos mejor de lo que se cuidaba a sí mismo. Esa hermosa cualidad fue la razón por la que el mundo que lo rodeaba lo terminó por aplastar.

Pero como el diablo no sabe por diablo, sino por viejo, de eso aprendí. En esta actualización espero traer todo lo que me gustaba del anterior, pero siendo más sabia y cuidando mejor de mí. Ese fue un proceso que, sin buscarlo, terminé relatando de una forma que se siente real para mi, en La araña, el nuevo capítulo de mi libro Cuentos y poemas de un alma vieja. Si soy sincera, creía tener un bloqueo literario, pues aunque había querido tocar ese tema, me asustaba la realidad de tener que soltar a aquella persona que solía ser. Aunque sigo siendo ella, evolucioné y ya no puedo ver las cosas igual.

Esta era una realidad que buscaba revertir, pero desde que empecé a dejar de idealizar y a aceptar como válidas sólo las acciones que por años venía observando, fue como despertar. Y después que lo haces, puedes intentar ignorarlo o soltar y avanzar. En mi caso llevaba mucho tiempo idealizando e ignorando, así que llegó mi momento de soltar, de salir a buscar cosas más reales, que no necesiten idealización. Ya no quiero más ficción: quiero realidades que me valoren, que me impulsen a volar más alto y que no necesitan maquillaje para salir a la sociedad. Quiero realidades que, a puertas cerradas, sean más hermosas de lo que en público se suele mostrar; tan íntegras, que me puedan inspirar.

En lo que esas realidades en mi vida deciden mostrarse, seguiré trabajando cada día por construir un espacio donde me sienta así, disfrutando mi soledad y priorizando mi salud. En lo simple podemos encontrar lo más valioso que la vida nos puede dar: respirar sin dificultad o disfrutar de un parque. Deseo volver a una normalidad donde pueda estar sana, y esa será mi prioridad, pues la salud es lo más valioso que podemos poseer.

Por eso titulé este capítulo “Tú vas a estar bien, niña”, pues en muchas situaciones solo podía ver oscuridad hacia adelante. Confié en Dios y eventualmente salí de esas circunstancias. Aunque sea difícil y llore en silencio porque ya no me queda energía para nada más. Cuando vea atrás, solo será otro recuerdo más de resiliencia. Aunque ahora no lo esté, me recuerdo a mí misma que voy a estar bien. No como una frase paliativa más, sino como recordatorio de que ya superé situaciones muy difíciles antes, y de esta también voy a salir.

Por eso, en el proceso lloraré todo lo que deba llorar y sufriré por todo lo que me afecte, porque cuando me levanté y me sacuda, todo lo que pasé, al igual que todo lo que solté, al pasado pertenecerá. No pienso mirar atrás, porque ligera deseo viajar. El futuro me espera con muchos sueños por cumplir, personas por conocer y lugares por visitar. Sé que podré descansar tranquila, pues mi propio paraíso en la tierra voy a crear: uno donde pueda confiar, vivir con libertad, sin preocuparme de que me vayan a lastimar. Quiero preocuparme por qué música deseo escuchar, no por la maldad de los demás. Pero como Roma no se construyó en un día, en la actualidad me toca remar, rezar y avanzar, hasta que el milagro a mi vida pueda llegar.

Ve a leer el último capítulo de mi libro. Deséame mucha salud y amor, que no ando muy conversadora hoy. Debo hidratarme, tomar mis medicamentos e intentar mejorar, pues ahí están todas mis energías. Me despido con mis canciones del día: You'll Be OK, Kid de Demi Lovato, pues uno de mis mayores anhelos es que esa niña pequeña que ama el rosa siempre esté bien. Deseo que pueda vivir en libertad, estar sana y volver a sonreír con la misma frecuencia y alegría con la que lo hacía antes. Le deseo todas las cosas lindas de este mundo y que evite personas de malas actitudes en su andar. Desde muy pequeña ha sufrido muchísimo y merece, por primera vez en su vida, conocer la estabilidad. Esa niña soy yo, y si eso resuena contigo, puedes ser tú también,  Por eso quiero decirte  You'll Be Alright, Kid, como relata Alex Warren en esa canción que me hizo sentir muy comprendida. Siento que mis dos canciones de hoy son la misma, pero con diferente historia y voz, como dos piezas que buscaban encontrarse.

PD: Te amo, te agradezco seguir con vida, te perdono y deseo que puedas estar bien. 


Comentarios

Entradas populares