Recordatorios

Hola!! En estos días ando escribiendo y publicando, pues esto se ha vuelto mi trabajo sin paga y me divierte mucho escribir. Sé que dije que iba a descansar y hago lo mejor posible con eso, pero escribir me entretiene y me ayuda a organizar mis ideas; además, es un registro de mis memorias, algo que desde hace mucho tiempo había querido hacer. Como yo lo veo, es ganar-ganar, aunque prometo que en los días que necesite descansar full-time lo haré sin dudar, pues mi salud será la prioridad.

Hablando de recordatorios, hoy quiero hablar de dos que grabé de forma permanente en mi cuerpo. Es una historia algo personal y me da cosita contarla completa, tal vez algún día me anime y lo haga, pero hoy quiero dar algunas pinceladas por acá. En 2020 pasé por circunstancias muy difíciles: a nivel familiar, de salud (física y mental), como también económicas. Incluso terminé una semana con un dolor tan fuerte de espalda que no podía ni pararme de la cama; me quedé paralizada, básicamente, entre otras cosas no muy gratas que tuve que vivir.

Hubo días en los que creí que iba a morir y, como una idea loca, me dije a mí misma que si sobrevivía me iba a hacer un tatuaje. Inicialmente pensé en un nudo de 8, por lo que leí en "Culpa mía", pues este simboliza fuerza, ya que ese nudo es uno de los más fuertes que hay. Sin embargo, aunque sobreviví, tenía miedo de ir a hacerme el tatuaje, además de que no estaba 100% convencida de que esa era la imagen que quería grabar en mi piel.

Intenté diseñar mi tatuaje en muchas ocasiones y en ninguna me salió. Llamé a estudios, pero nunca me animé a ir, incluso hasta una fecha me puse: dije que cuando me graduara de la universidad y fuera ingeniera, iba a tomar toda mi valentía y me lo haría. Esa se volvió una meta, pues fue algo que me prometí hacer, por lo que necesitaba encontrar una imagen que me recordara la razón que me motivó a querer hacerlo, pero que simbolizara más la esperanza de seguir con vida que la dificultad de lo que tuve que pasar. Honestamente no recuerdo cómo encontré la imagen, pero sí recuerdo que un día en Pinterest la vi y supe, con todo mi corazón, que esa mariposa minimalista punto y coma era todo lo que yo llevaba mucho tiempo buscando.

Quería hacérmelo en el brazo izquierdo, porque como soy disléxica siempre confundo la derecha y la izquierda, pero también porque está cerca de la cicatriz más grande que tengo físicamente. De niña jugaba en el patio de mi abuela en el campo y, por ir a jugar al terreno ajeno, crucé debajo de un alambre de púas y me corté. Estaba muy pequeña, así que aunque cargué con la cicatriz, el recuerdo hoy me da risa. Lo cual me demuestra lo irónico de la vida, pues las cicatrices que en ese momento me dolían, nadie las podía ver y las que se veían, ni un poquito me dolían. 

Por eso decidí poner el punto y coma mariposa junto a esa cicatriz: porque quería que las que no se veían también dejaran de doler. Además, era como un pequeño trofeo de victoria por haber sobrevivido. Pasó el tiempo y me atreví a hacerme el tatuaje en un momento en el que estaba sumamente orgullosa de mí. Había logrado todo lo que había soñado y un chin más, por eso entendía que era la hora de cumplirme esa promesa. Recuerdo que estaba muy feliz cuando vi mi tatuaje por primera vez. Tuve un sentimiento de déjà vu, como si eso siempre debió estar ahí. Creo que lo imaginé tanto que ya se sentía como realidad.

Ese tatuaje significa para mí que aunque creas que llegó tu fin, tu historia no termina; se transforma y continúa de forma diferente. Inicialmente era el símbolo de una victoria ganada, de cómo pude salir de la oscuridad y transformar mi vida. Sin embargo, con las vueltas de la vida, ese pequeño tatuaje fue mi salvavidas, para recordarme que sabía nadar, que debía remar, rezar y avanzar, porque si a la orilla llegué una vez, podía lograrlo una vez más.

Y eso nos lleva a mi segundo tatuaje. Cuando a salvo me volví a sentir y sentía que todo volvía a la normalidad, luego de haber logrado cumplir un año más de vida, sentía que en la orilla volvía a estar y, como regalo, otro tatuaje con un significado más amplio me fui a realizar. Quería algo que me recordara mi resiliencia y que, sin importar lo complicadas que pudieran estar las circunstancias, Dios siempre iba a estar ahí para ayudarme a salir adelante. Sin saber que me tatuaría, por impulso fui al estudio el mismo día que lo pensé y aunque la imagen la buscó el tatuador, al igual que con la primera, tuve cierto déjà vu cuando la vi, y cuando me lo tatuaron, sentía como si desde hacía mucho eso debió estar ahí.

Recuerdo que, aunque sentía que había hecho lo correcto para mí, al hacerme el tatuaje se sentía extraño. El primero era un símbolo de victoria: cuando me lo hice no me dolía. Pero el segundo lo hice con la herida recién cosida, con el anhelo de que me ayudara a sanar. Al igual que relato en el cuento de la araña, de esa experiencia aprendí que no todo pasa de la misma manera dos veces. Aunque se sienta diferente y las circunstancias cambien, cuando haces lo correcto para ti, el tiempo siempre te lo reconocerá.

Hoy agradezco haberme atrevido las dos veces a tatuarme, pues esos dos recordatorios me han dado aliento, me han recordado mis palabras y me han regalado muchos autoabrazos en el transcurso de este proceso. La primera vez me atreví en un momento de alegría y la segunda con el alma hecha pedazos. Pero en ambas ocasiones se volvieron una curita para mi corazón. Por eso la araña y la mariposa se han vuelto parte de mí: soy ellas y ellas son yo. Me animan a avanzar, aún en los días en que creo no poder más, pues son el recuerdo permanente de que a la orilla siempre puedo regresar y que ya he superado cosas muy difíciles. Mientras confíe en Dios y siga remando, rezando y avanzando, las cosas siempre pueden mejorar.

Por eso me atreví a escribir otro cuento de La mariposa, donde, al igual que en el cuento de la araña, decidí incrustar un poquito más de realidad. Si lees esto, no quiero que pienses que te incito a hacerte un tatuaje ni nada por el estilo, pues cada quien tiene su forma de recordar. Algunos tienen canciones, libros, lugares, comidas, hábitos… cualquier cosa que tengas que pueda ser tu salvavidas en momentos oscuros, que funcione como tu faro o ese recordatorio de que vas a estar bien, también funciona. 

Igual voy a estar acá para recordártelo de vez en cuando. La vida da mil vueltas y no la podemos controlar, pero nuestro mundo interno sí podemos intentar mejorar, y a veces el rayo más leve de esperanza es la luz que necesitamos para encontrar el camino de nuevo a la orilla. No sé por lo que puedes estar pasando, pero a tu lado Dios siempre estará. Te envío un autoabrazo muy fuerte y sé que algún día vas a mirar hacia atrás y valorarás el esfuerzo que estás haciendo hoy por intentar avanzar, aunque eso se vea como levantarte de tu cama, nada más.

Me despido con mis canciones del día. La primera es  I'm Alive de Céline Dion, porque sé lo que es querer volver a sentirse vivo y no poder, pero también sé lo que es volver a estar vivo luego de un tiempo en la oscuridad. Por eso deseo que encuentres esas cosas que te regresen la vitalidad, que Dios ayude a tu corazón a sanar, para que puedas salir de esa crisálida y volver a volar. Me conmovieron mucho los comentarios que encontré en el enlace de ese video; se siente el deseo de las personas de brindar palabras de aliento, y eso ayuda mucho. Incluso era lo que quería expresar con el personaje de la mariquita: esas personas que te motivan a avanzar, porque como ya lo han vivido saben que la guerra se puede ganar. Y como veterana quiero decirte que con ayuda de Dios, cualquier cosa puedes lograr y que si no tienes a nadie que te pueda animar, a veces a uno mismo le toca ser la mariquita que nos aliente a continuar. 

Esa canción la encontré de casualidad, buscaba algo en el tema de metamorfosis o mariposa, pero me gustó tanto el ritmo y la voz de Céline, que cuando la escuché supe que era esa la que quería seleccionar para el cuento. Y lo que me acabo de encontrar en YouTube solo puedo describirlo como una Diosidencia. Wow, ya no tengo más palabras que agregar, estoy muy sorprendida.

Cierro con Bad Bunny y su canción ALAMBRE PúA, porque necesitamos a esa persona cuya energía nos ayude a pasarla bien y en muchas ocasiones somos esa personas que las personas que nos aman no cambiarían ni por 100, además si eso es para un humano, imagínese lo que usted significa para Dios, es incalculable lo valiosa que es su vida para él y el amor que él tiene por usted. 

PD: Te amo, te agradezco seguir con vida y creo en ti. Sé que con ayuda de Dios, vas a poder salir victorios@ de cualquier proceso por el que estés pasando actualmente, y alas hermosas te saldrán.



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