Mañana para escribir

Hola!!!

Les cuento que recientemente he estado observando que hay personas que prefieren perjudicarte e incluso hacerte sentir excluido, a aceptar que los estás ignorando por tu propio bienestar. Entonces buscan maneras de que reacciones; realizan acciones sutiles para afectarte, con el simple objetivo de hacerse sentir, porque al final para ellos es más importante estar en tu vida haciendo constantemente cosas que te lastiman que mejorar o incluso dejarte en libertad.

Lo cual es bastante triste cuando lo piensas a profundidad. En lo personal, me considero ignorante en muchas cosas y muy inocente en muchísimas más, pero es muy gracioso, porque en situaciones donde me creen inocente soy muy sabia y, viceversa, lo cual me permite observar diferentes perspectivas de muchas situaciones. Por eso, con el tiempo he aprendido que ignorar a veces es lo mejor que podemos hacer por nuestra paz mental: ¿de qué me sirve reaccionar si la otra persona prefiere verme enojada, triste o incómoda que verme sana, feliz o cómoda a la distancia? Nunca he sido capaz de entender cómo alguien prefiere seguir hiriendo a intentar mejorar por aquella persona que quiere tener en su vida.

Soy una persona muy comunicativa; me gusta arreglarlo todo o buscarle la vuelta. Sin embargo, los golpes de la vida me enseñaron que no todo se arregla, que a veces te toca reemplazar por algo nuevo, que lo que está destinado a ti buscará la forma de transformarse para estar en tu vida, y lo que quiera seguir lastimando tus pies al caminar es mejor sacarlo de raíz. He aprendido a confiar más en lo que yo siento hacer, pues para bien o para mal, mis decisiones me acompañarán toda la vida y quiero caminar con la conciencia bien tranquila de que he sido fiel a mí misma y he hecho lo mejor con lo que he tenido en mis manos.

Me he visto llorar como si mi objetivo fuera crear un mar con mis lágrimas, pero me he vuelto más fuerte cada día que pasa; obligada a no confiar en nadie, pero con el corazón abierto para encontrar personas en las que pueda llegar a confiar, con la seguridad de que la utilizarán para cuidarme y no para herirme aún más. Cansada de esta cruel realidad, espero el día en que pueda irme y que todo se convierta en un mal recuerdo que, por desgracia, tuve que soportar. Es triste ver cómo para muchos, hoy en día, es más importante lo que puedes tener que la linda persona que has de ser, o cómo iluminas cualquier lugar, pues te lastiman sin considerar por un segundo tu fragilidad. Creo que eso fue lo que más me dolió: que nadie tomara ni por un segundo en cuenta mi fragilidad al momento de maltratarme y luego querer justificar sus malos actos.

A nadie le importó si aquella flor se marchitaba hasta morir, si los fuertes vientos la golpeaban tanto que no se iba a poder levantar. Fue fácil tirarle piedras y esconder las manos para luego huir en lugar de dar la cara y disculparse. Pero como viven sin honor, era más fácil ignorar todo lo que hicieron para lastimarla y fingir que sus actos gozaban de la más alta moral.

Leí recientemente que la historia siempre será contada por el cazador si el león no sabe escribir. Así que yo escribiré, pues debo ser esa mano amiga que me recuerde que mi historia no termina, que continúa de forma diferente. Quiero recordarme también que hasta los días malos tienen fecha de caducidad, porque si Dios prometió, Él lo hará y sé que algo grande vendrá.

Así que, si te sientes solo, traicionado, herido o simplemente triste, quiero enviarte un autoabrazo muy grande y decirte que, aunque la realidad sea bastante difícil, a veces hay que sentarse a llorar, limpiarse las lágrimas y seguir caminando, con fe de que algo mejor pasará. Y si nada bueno sucede, nos ponemos a llorar de nuevo y lo volvemos a intentar, porque poquito a poquito podemos ir avanzando, hasta mirar atrás y darnos cuenta de que no estamos en el mismo lugar, aun cuando externamente todo parezca igual.

Por eso debemos celebrar nuestras mejoras internas como cualquier logro externo. Aunque tal vez no se traduzca en algo material, el mundo interno siempre nos acompañará, y estar cómodos en nuestra piel es algo que el dinero no puede comprar.

Me despido con mis canciones del día: «Roar» de Katy Perry, porque voy a rugir más fuerte que cualquier león y yo sí sé escribir. Nadie va a contar mi historia como no es. Me volví mi superheroína y sé que, como dijo José Luis, Algo Grande Vendrá. Porque, según la aerodinámica, la abeja no puede volar, pero la abeja no lo sabe. 🐝

Ahora imagínese mi caso: yo que creo fielmente que voy a volar muy lejos, porque hay muchos sueños que quiero conquistar. Por eso para aquellos que quieran tentarme en la carrera, bailaré con ustedes el merengue de Las Avispas de Juan Luis Guerra.

PD: Te amo, te agradezco seguir con vida, te perdono y deseo que seas feliz. 


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