La Rareza De Mi Memoria
Ayer escribí algo y, luego de publicarlo, lo borré porque inicialmente me trajo más preguntas que respuestas, y siento que puede confundir más de lo que aclara cómo pienso. Iniciaré comentando que tengo una memoria autobiográfica muy vívida; puedo revivir cosas como si mi cabeza proyectara una película. Sin embargo, son solo pequeños fragmentos de memoria que muchas veces me traen más preguntas y dudas que respuestas.
En otras circunstancias, mi memoria funciona de forma asíncrona: va cargando lentamente los recuerdos de un objeto, lugar o persona. Incluso, muchas veces siento déjà vu cuando estoy en lugares que se parecen a otros que he visitado antes. En muchas ocasiones solo hago la relación cuando vuelvo al lugar original; de lo contrario, solo se queda como un sentimiento.
Honestamente, he sido así toda mi vida, solo que antes me esforzaba más porque no se me notara, por ser como los demás, por no expresarlo. Pero llegó un día en el que dejó de importarme y dejé de cubrirlo o querer taparlo. Sé que para muchos es algo grande y no sé qué, incluso me han querido tratar como si estuviera enferma o algo, pero si se pusieran en mis zapatos, que he estado así toda la vida, creo que se reirían con mis chistes de las ocurrencias que procesa mi cabeza.
Yo soy la persona que más me conoce en esta tierra; me conozco aún sin recordar nada. Por eso soy muy precavida y justo por eso llegué al nivel de autocompasión de reírme de ciertas condiciones y vivirlas como una forma de humor. Incluso, cuando me han hecho comentarios sobre que mentalmente soy una niña, me hago la loca, porque, humildemente hablando, soy más sabia que la mayoría de las personas de mi edad, incluso más madura que muchas personas que duplican mi edad. Entonces, veo injusto que, por tener un proceso diferente de recordar algunas cosas y hábitos como abrazar un peluche, alguien tenga el descaro de poner en duda mi madurez o edad mental.
Yo pienso que ser adulto es un privilegio, porque te permite hacer todo lo que te gustaba de niño mientras desbloqueas nuevas experiencias a medida que vas creciendo. Sin embargo, cuando las personas crecen van perdiendo esa inocencia con la que ven el mundo: ya no creen en sus sueños, no creen que el mundo pueda cambiar de forma positiva, dejan de ver la bondad en las personas y se empiezan a volver algo grises. Por eso me prometí a mí misma nunca convertirme en uno de esos adultos cuando creciera. Tengo bastantes anécdotas de vida como para ser más gris que la mayoría de personas que conozco; sin embargo, voluntariamente, decido ver el mundo con color.
Entonces, si usted no puede ver el mundo con color, en vez de decir calumnias contra mi edad mental, examínese y reconstruya con amor a ese niño alegre que las circunstancias de la vida destruyeron. Porque si yo necesito un abrazo y solo tengo mi almohada o peluche, lo voy a seguir abrazando hasta con 80 años si es necesario. Y que en muchas ocasiones me haya quedado callada con comentarios de esa índole, haciéndome la pendeja, no es porque esté de acuerdo, es porque me gusta analizar la ignorancia humana en primera fila. Y mientras más te subestiman, más fácil es demostrar lo equivocados que estaban.
Me tomo mi situación de memoria con humor e inocencia, porque trato de no juzgarme ni presionarme con ese tema. Por eso me lo tomo con el humor más tierno posible, como lo haría un niño pequeño que no tiene idea de lo que padece. Es más fácil reírme de mí misma que generar estrés por algo que, lamentablemente, no puedo arreglar con una varita mágica. Además, es un hecho tan normal para mí que reacciono en automático ya, porque no voy a volverme loca.
Usaré todos los recursos mentales que tenga a mi disposición para vivir con mi condición de la manera más cómoda y natural para mí, porque nadie puede venir a darme una opinión teórica sobre mi realidad cuando no la ha vivido. Mucho más cuando, en la mayoría de los casos, quieren implantarme teorías que no son aplicables a mi caso, porque yo ya las intenté. Entonces, como sabrá todo aquel que ha tenido el privilegio de estudiar, el método científico consta de los siguientes pasos: Observación, Planteamiento del problema, Revisión bibliográfica, Formulación de la hipótesis, Experimentación, Análisis de resultados, Conclusiones y Comunicación de resultados, los cuales he seguido al pie de la letra con las situaciones que afectan a mi persona.
Por lo que considero una falta de respeto que personas que no han dedicado el mismo tiempo y esfuerzo que yo a estudiar mi caso me quieran atribuir condiciones por casos generales. Cada cabeza y cuerpo es totalmente diferente, y al no trabajar desde la individualidad de las personas, a la hora de investigar fenómenos poco frecuentes, como la forma maravillosa en la que funciona mi cabecita, surge el problema de que muchas personas nos encontremos insatisfechas con muchos profesionales de la salud. Aunque también hay personas fuera del campo de la salud que han tenido el descaro de hacer comentarios despectivos al respecto, con cero conocimiento o empatía, lo cual es sorprendente. He tenido que respirar profundo porque no se merecen ni mi saliva ni mis argumentos.
Este es un hecho que me parece divertido, ya que escuchar a una persona que, por sus ideas, principios, argumentos y pensamientos, me ha demostrado a lo largo del tiempo que tiene un nivel inferior de madurez al mío, y que por el simple hecho de yo quedarme callada y ser tierna tenga el descaro y el irrespeto de decirme en mi cara que tengo una edad mental inferior o comentarios similares, lo que me da es risa. Porque aunque a veces hablo mucho, no suelo decir ni la mitad de las cosas que pienso y observo, pues ser trivial tiene un encanto muy refrescante.
Pero hay días como hoy en los que simplemente tengo el ánimo de mostrar otras verdades, porque se siente feo que tú te tomes tu situación con gracia, desde el amor y la comprensión, y encima de eso te quieran atribuir condiciones que no tienes de forma despectiva. Personas que no han invertido tiempo ni en investigarse a sí mismas, porque es muy fácil empezar a buscar pajas en el ojo ajeno mientras ignoran magistralmente las propias.
A diferencia de muchas personas de mi generación, yo disfruto investigar. Así que, como soy mi obra de arte, también soy mi investigación más grande. Por eso, si no me has investigado a profundidad, ahórrate tus comentarios despectivos creyéndote el genio de la lámpara, porque si los escucho en un día como hoy, dudo que tengas argumentos para responder a lo que voy a decir. XOXO.
Ya hablando de forma más animada y tierna, con esos colores que me caracterizan, quiero compartirles lo que escribí ayer con mis comentarios al respecto:
Hola!! Les cuento que hoy llegó a mis manos un dispositivo que me trajo muchos recuerdos, y este fue un iPod Shuffle. De adolescente tenía la versión china de mp3, y era una de mis cosas favoritas. Recuerdo que dañé un par porque era muy intensa usándolo. La música es sagrada para mí, pues siempre ha sido mi compañía en los días buenos y en los malos también.
Recuerdo mi mp3 con mucho amor; sin embargo, tenía celular cuando lo usaba o tablet con cámara, porque tengo fotos usándolo en mi cuenta de Google, lo cual al inicio fue muy confuso para mí, porque este era un hecho que estaba volviendo a recordar. Estaba borroso en mi cabeza y, aunque sigo sin recordar, llegué a la conclusión de que la respuesta es que soy muy rara: tengo una ligera atracción por cosas de otra época, y me empecé a reír sola, porque seguro en 10 años voy a preguntar exactamente lo mismo cuando vea mi video de ayer usando el iPod.
Me imagino algo así: “Oh, mira, escuchaba música con un iPod, tenía un mp3 también, me gustaba mucho, lo recuerdo con mucho amor; luego voy a recordar que tenía celular y mejores dispositivos para escuchar música; después a cuestionarme por qué usaba un iPod en 2025; probablemente vuelva a leer este blog y termine riéndome porque todo se resume en que soy muy rara.” Yo me río, pero he vivido ese ciclo con muchas cosas random muchas veces.
De adolescente tenía el estilo más raro; me río sola al recordar mis outfits, pues un día parecía gótica, al otro era media fresita y al siguiente andaba como hippie con una banda en la cabeza. Creo que justo para eso es esa etapa: para buscar nuestro estilo y la persona que queremos ser.
Siempre he sido muy rara, honestamente, pero aún en mi rareza siempre he sido muy auténtica. Sigo siendo igual con la ropa, solo que con mejor estilo, porque de grande puedes comprar la ropa que te gusta. De adolescente usaba lo que me regalaban mis tías o me compraba mi mamá; la mayor parte del tiempo eran de segunda mano y, aunque algunas me gustaban, otras no eran mucho mi estilo. Por eso recuerdo que con mi primer sueldo me compré ropa de regalo: eso significaba mucho para mí.
Pasé parte de la mañana y de la tarde agregando música a mi nuevo dispositivo. Estaba muy feliz, como una niña chiquita con un juguete nuevo. Por eso, al ponerme los audífonos fue como viajar en el tiempo: recordé todas las tardes en el techo de mi casa escuchando música, las noches viendo la luna y las estrellas. Fue una experiencia muy linda.
Cuando realicé eso ayer fue muy lindo, primero porque nunca le pasé música a mi mp3 ni configuraba nada, pues entendía que no era tecnológica y que eso era cosa de hombres. Pero la vida da tantas vueltas que ahora soy ingeniera en software y hasta un tutorial mío encontré en YouTube realizando instalaciones de sistemas operativos para una clase de la universidad hace 5 años.
Busqué fotos viejas con mi mp3 de adolescente y realicé un viaje en el tiempo de los 10 a los 15 años, el cual significó mucho porque sé por todo lo que pasaba en esos momentos, más allá de la sonrisa bonita de la foto. Sé que esa joven estaría sumamente orgullosa de la mujer que soy hoy, como yo lo estoy de la adolescente que fui.
Ese es un sentimiento muy lindo de experimentar: es la muestra de que hacer lo mejor que puedo con lo que tenga en mis manos —tenga los resultados esperados o no— siempre con el tiempo me va a hacer sentir conforme con mis decisiones. Eso es muy valioso para mí; por eso trato de perdonarme en el camino, para siempre mirar atrás con ojos de compasión y amor, sin juzgarme, comprendiendo que en ese instante, bajo ese contexto, hice lo que creí mejor para mí. Aceptar eso es mágico, ya que me permite ver lo que pude hacer mejor como algo que quiero perfeccionar en la próxima experiencia y no como un error que deba cargar conmigo y recordármelo frecuentemente.
Además, hay muchas cosas que no recuerdo; entonces creo que ser compasiva conmigo es una de las muestras de amor propio más grandes que puedo darme en el día a día. Hablando de recordar, se van a reír, pero cuando tuve el iPod en mis manos lo primero que pensé fue:
“Voy a reproducir mi música de Spotify y voy a conectarlo a mis audífonos”. Luego recordé que no se usa Spotify en un mp3. Intenté recordar cómo le pasaba música, pero no lo logré porque no tenía PC. Lo único que recuerdo es escuchar música; cómo llegaba ahí es un misterio.
Se preguntarán cómo creía que un mp3 usaba Spotify y esto tiene una explicación muy simple: tengo años usando Spotify para escuchar música, entonces mi memoria funciona de forma referencial; por ende, en el primer instante asoció Spotify como almacén de toda mi música con el dispositivo que tenía en las manos, y como funciona de forma asíncrona tardó unos segundos en recordar los detalles de ese dispositivo, como que probablemente no tenía ni Bluetooth y que no iba a poder usar mis audífonos tampoco.
No sé si mi memoria funciona más lenta que la de los demás o si yo estoy más consciente de mis pensamientos que los demás y, honestamente, no pienso sobre pensarlo. Yo me lo tomé a chiste; me río sola al pensar cómo iba a vincular un dispositivo que no usa internet con un servicio de streaming y mejor no lo pienso mucho, porque si le doy más vueltas me invento otro producto —o tal vez ya lo hice.
En conclusión, puedo estresarme con el hecho de que mi memoria funcione diferente o puedo hacer chistes de programación asíncrona y, yo personalmente, prefiero la segunda. Por eso me enfoqué en ser feliz, porque al abrir la caja del iPod encontré unos audífonos con cable y, para mí, esto fue una gran sorpresa. Me puse muy feliz, pues me trajo lindos recuerdos, como que donde crecí había una palma de coco que básicamente era mi compañía en muchas tardes; amaba tomarle fotos, era como mi pedacito de vista de playa.
Ayer realicé un video que simboliza una carta a mi versión más joven. Como dice la canción: si pudiera llamarla, hay muchas cosas que quisiera decirle, pero lo más importante es que va a estar bien. Por eso, en la parte del video donde aparece mi versión actual tengo puesta la camiseta de la escuela de negocios europea donde hice mi máster, mientras estoy sentada en el piso escuchando música (como siempre), junto a todos los cuadros que he tenido el honor de pintar y que son un pedazo de mi alma. También abrazo mi peluche y almohada, porque mi ñoñería no pienso dejarla.
Creo que mi mini yo estaría muy sorprendida de todo lo que hemos logrado en estos 24 años. Aunque también me entristece el hecho de que sé que, si la llamara ahora, seguro me preguntaría si sigo viviendo con verdugos; sé que estaría algo triste cuando le comentara que hice lo que planeamos y me fui, pero creí que habían cambiado y decidí volver. Conociéndome, probablemente me daría un sermón por eso, a lo que yo respondería que de esta sí aprendí, y hasta un libro escribí para que no se nos vuelva a olvidar. Creo que saber este hecho la haría sentirse más orgullosa todavía, al ver que honré sus sueños y los volví realidad. Así que, al final, me animaría a seguir trabajando en crear una realidad aún más linda que la que teníamos antes de que todo se derrumbara.
Si algo tiene mi mini yo es un optimismo y una perseverancia dignos de admirar. Probablemente me recordaría cuando no teníamos internet en la casa por unos celos estúpidos y tuvimos que caminar varios kilómetros para hacer la tarea, pero nos esforzamos tanto que terminamos con máxima excelencia a nivel regional. O cuando nos esforzamos con cada cartulina para hacer una exposición con calidad. Creo que me recordaría tantas anécdotas de momentos donde nos volvimos a levantar, que me haría sentir como si fuera ella la que vino a aconsejarme a mí.
Esa pequeña niña ha pasado por mucho; por eso siempre he hecho lo posible por proteger su inocencia y cuidar de ella. Por eso, cuando me vuelva a sacar de este lugar, le haré una carta de agradecimiento contando cómo nos va. Aunque sé que, sin importar lo que suceda, me dé felicitaciones o sermones, siempre estará orgullosa de mí, pues siempre hacemos lo mejor que podemos en el lugar en que nos encontramos. Esa es la razón por la que siempre me abrazará en vez de juzgarme por mi actuar.
Por esa niña pequeña me voy a esforzar por crear una realidad muy linda de vivir. Pues se merece estar tranquila, tener un hogar y disfrutar un poco de la vida, porque muchos golpes le ha dado ya. Me despido con sus canciones favoritas: inicio con One Direction —ella tenía hasta pósters en la pared, era súper fan, y la primera canción de ellos que escuchó fue “What Makes You Beautiful”—, continúo con Juan Luis Guerra, porque en febrero hacían muchas actividades en la escuela y, por motivo de la independencia, siempre bailaban “ El Farolito”. Y cierro con la canción que cantó en un concurso de canto en su aula: “ Where Have You Been” de Rihanna.
Este último hecho me divierte mucho, porque yo lo intento todo; a veces me dan arranques y digo: “déjame lanzarme”. Si me va mal, me río en el futuro. Así me di cuenta de que no era buena comediante cuando me subí al stand-up comedy haciendo lo mismo que la maravillosa Sra. Maisel (no había visto la serie cuando lo hice). Pero, a diferencia de ella, la comedia no es un talento que yo tenga. Tampoco canto. Sin embargo, me divierto haciendo karaoke en mi casa, espantando a los pajaritos de mi ventana con mi hermosa voz.
PD: Te amo, me amo, te perdono, me perdono, te agradezco seguir con vida y me agradezco seguir con vida.
Ustedes siempre tu y tu mini tuvieron siempre desde que. eran bebés. Una ,inteligencia superdotada,difícil de entender para algunos y imposible para otra de aceptar para otros. Unos carecen del intelecto. Y otros an querido igualar pero nisiquiera llegan a imitar. Pero de ti y tu mini estamos más que orgullosos. 🥰😘
ResponderEliminarSe te quedaron los cuadernos de. One Direction, hanna montana ectra
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