Hablando conmigo
En la vida hay personas que buscan jugar contigo, sacarte información y manipularte, porque no tienen la educación ni la inteligencia para hablar de frente. Entonces, cuando les das información errónea para que se entretengan, quieren juzgarte y tratarte mal, porque eso es más fácil que darte la cara y reconocer que estaban actuando mal desde el primer instante. En lo personal, no tengo problemas con tener una conversación de frente sobre nada que haya dicho, pero cuando el objetivo es maltratarte, nunca va a importar tu versión de la historia, solo buscaban un pretexto para empezar a atacar.
Esta es una realidad que pocos aceptan y es bastante incómoda de vivir, porque, en lo personal, ando tan enfocada en mi vida que suelo tener poco tiempo para prestarle atención a la vida del otro y, cuando lo hago, normalmente es para aportar de forma positiva. Sin embargo, al igual que cualquier ser humano, no me gusta que jueguen conmigo. Entonces, si no me das la cara o no tienes la madurez suficiente como para hablar conmigo, lo único que puedo hacer es entorpecer tu camino, lo cual es un pequeño acto inofensivo de autocuidado.
Pero el que busca una excusa para maltratar va a interpretar las cosas como le dé la gana, porque al final es más importante probar su concepto de la realidad, como una verdad absoluta, que intentar actuar con madurez y un grado moderado de inteligencia. Por eso la vida me ha enseñado a ignorar y olvidarme del mundo, porque, al final del día, lo importante es ser fiel a mí misma, no intentar complacer falsas amistades que ponían situaciones para sacarme información con mi opinión e intentaron manipularme en mi momento de vulnerabilidad, creyendo ciegamente que no veía muchos de sus movimientos.
Algo que personalmente me hace mucho ruido y me preocupa es la falta de bondad, amor y empatía que se encontraba en el corazón de esas personas cuando realizaron esos actos. Genuinamente espero que hayan buscado a Dios y sean mejores personas actualmente, porque ni ellos ni los que los rodeaban pudieron reaccionar a la crueldad de sus propios actos y eso deja mucho que decir. Porque, como humano, cualquiera puede pensar en algo que vaya a dañar a alguien, pero orquestar una movida con tanto detalle, con un grupo de personas que aprueban y justifican una serie de maltratos en un momento tan vulnerable como en el que me encontraba, deja mucho que decir de la calidad de personas que tenía a mi alrededor.
Porque, en lo personal, algo que me da mucha paz es que yo no haría algo como eso, ni siquiera me pasaría por la cabeza, y si alguien me lo comentara, creo que lo aconsejaría para que actuara de forma más empática. Lo cual me hizo entender lo importante que es rodearnos de personas de buen corazón, con mucha empatía, amor y bondad, porque van a sembrar en ti pensamientos positivos aun cuando cruce la oscuridad por tu cabeza. Y creo que eso es algo muy valioso, que aunque muchas personas tienen el privilegio de tenerlo en su vida, pocas lo saben valorar como deberían.
Hablar las cosas de frente, empatizar con la historia del otro y tratar de ser amables en nuestros actos son cosas que deberíamos tener más presentes en nuestro día a día, porque la misma escena se puede vivir muy diferente desde zapatos distintos. Por eso me gusta practicar mucho el arte de escuchar, porque a veces nuestra idea de la realidad nos hace sordos a lo que alguien nos quiere decir. Y esa es la razón de que prefiera escribir, porque he vivido mucho tiempo en un mundo donde he hablado tanto, sin que nadie me comprenda en realidad, que entendí que a veces es mejor escribir, porque al leer las personas pueden reflexionar mejor y, si no me comprenden en el primer instante, mantengo la esperanza de que algún día vuelvan a encontrarse lo que escribí y, como si fuera la primera vez que me leyeran, logren entender lo que algún día les intenté decir y tengan la valentía de cambiar sus actos para que podamos sostener un vínculo sano, si es que logran comprenderme mientras aún les permita continuar en mi vida.
De hecho, actualmente priorizo bastante ser comprendida y esto fue algo que me costó mucho, ya que siempre he sido muy comunicativa y empática. Entonces, no entendía por qué, aunque me esforzaba en hablar, parecía que no me estaban escuchando, lo cual es sumamente frustrante. Por esa razón, el tiempo me enseñó que, al final del día, la comprensión es más importante que la comunicación, porque comprendí que de nada me sirve comunicar las cosas si la otra persona no está dispuesta a comprender lo que quiero expresar. Y aunque esta lección me costó muchas lágrimas, me ha ahorrado mucha saliva por igual. Además, impulsó el hermoso hábito de escribir lo que siento, aun cuando no haya nadie para escucharme, lo cual es un eterno recordatorio de que mientras me tenga a mí, las hojas en blanco siempre serán un espacio para ser comprendida.
Me despido con mis canciones del día. La primera es Talking To Myself de Linkin Park, porque he estado en muchas situaciones donde he estado hablando sola. De hecho, tenía un cuento pensado con el tema que hablé hoy, pero como no sé si algún día me anime a escribirlo, quise contar cómo, de no ser comprendida y sentir que hablaba sola, creé un espacio donde pudiera comprenderme y eso se siente lindo, porque genuinamente disfruto mucho de mi compañía. Por eso me tocó recordarme lo Mágica que puedo ser, como canta Alexa Sotelo en su hermosa canción, que es una curita de amor propio para mí.
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