Día de lluvia 🌧️

Hola!

Les cuento que nunca he sido muy fan de la lluvia, pero con mi situación de salud, viviendo en una casa donde se filtra el agua y al llover se llena de humedad y me cuesta más respirar, por eso creo que ahora me gusta mucho menos la lluvia, pues se ha vuelto algo complicado de sobrellevar. Hace un rato estaba cantando en karaoke una canción de Residente, usando el control de la TV de micrófono y, aunque me gustaría decir que me faltaba el aire solo por no poder seguirle el ritmo, lamentablemente el asma jugó un papel fundamental.

No hace tanto me dijeron que siempre he estado enferma, lo cual es cierto. Llevo mucho tiempo sintiendo malestar, sin embargo, era muy intermitente, lo cual me permitía vivir periodos largos sintiéndome lo más normal posible. Pero honestamente llevo un año y 3 meses sintiéndome extremadamente mal de manera continua, lo cual es bastante agotador, más aún cuando hace aproximadamente un año mi situación de salud era motivo de burla, de memes; hasta insinuaron que era inventada y estaba en mi cabeza, lo cual ha hecho que este proceso sea el doble de agotador.

Y esto es algo que pocos entienden a la hora de juzgar. Un ejemplo sería el caso de emprender; lo he intentado en el pasado y era un plan que tenía luego de que terminara las maestrías, pues un proyecto de esa índole requiere tiempo, energía, buena salud y total disposición, por lo menos para iniciar. Entonces escuché comentarios con cero empatía, como que tenía el síndrome del impostor y cosas como esa. Sin embargo, aunque no hay nadie en esta tierra que tenga más fe en mí que yo, y que crea más en mi potencial que yo, no se tapa el sol con un dedo: cuando estás enfermo, tu prioridad siempre va a ser tu salud, vas a buscar espacios que te brinden la oportunidad de poder cuidar de ti, cubrir gastos médicos y tratar de llevar la vida lo más normal posible.

Cuando emprendes y empiezas a  realizar proyectos de forma independiente, debes hacer todo solo; al inicio no cuentas con recursos para contratar personal, si no trabajas no comes, y debes dar más de tu 100% para cumplir con tus clientes, pues tu propuesta de valor debe ser más atractiva que los otros negocios del mercado. Y eso, aunque teóricamente hablando en mi caso no sería difícil de ejecutar, la práctica requiere de una estabilidad que lamentablemente no siempre puedo proveer, ya que mi cuerpo no avisa para empezar a sentirse mal. Entonces no puedo poner como prioridad levantar un negocio, cuando la realidad es que muchas veces no respiro ni bien. ¿Con qué energía me enfoco en dar mi 100% y trabajar hasta de noche para cumplir tiempos de entrega razonables, cuando no puedo ni comer bien? Son muchos factores que las personas no evalúan antes de juzgarte.

Entonces, antes de hablar del síndrome del impostor, siéntate conmigo y edúcame de metodologías que pueda usar para crear un sistema que me resulte funcional. Porque aunque sé que muchas personas con situaciones de salud han emprendido y han levantado grandes negocios, cuando ves su estructura familiar, siempre hay una pareja que los apoya, una familia que siempre ha sido su soporte o unos compañeros que son pilares. En la mayoría de los casos hay toda una red de apoyo que permite que esas personas prosperen, porque cuando tu salud falla, a veces no puedes ni contigo, imagina con lo demás. Todos no tienen la misma suerte, la vida no trata igual a todo el mundo y eso también hay que entenderlo.

Se ha popularizado tanto emprender que han vendido ser empleado como algo malo, como si fuera algo menos digno, cuando hay empresas que tratan a sus trabajadores mucho mejor que lo que muchos dueños de negocio se tratan a ellos mismos, y cuando comparas la calidad de vida, hay empleados que superan por mucho a dueños de negocios en cómo viven.

Entonces, más allá de ser empleado o emprendedor, lo importante es que te guste lo que haces, que tu trabajo te dignifique y te ayude a vivir de manera honesta, que te haga sentir bien cuando te veas al espejo y que digas con orgullo a qué te dedicas cuando alguien pregunte. Porque cada quien elige su camino y juega con las cartas que tiene en la mesa, mirar el juego ajeno sin saber con qué cartas inició o cuáles le han aparecido en el transcurso del juego, para luego querer compararte y juzgarte por eso, es una falta de respeto hacia tu persona. 

No creo que en la vida se gane o se pierda, en la vida se vive. Hay resultados que te permiten tener una mejor calidad de vida y tropiezos que te dejan grandes experiencias; hay momentos que te provocan alegría y otros que te lastiman, pero en todos los casos estás viviendo. Sé que todos quisiéramos vivir solo momentos lindos y saltarnos todo el sufrimiento, pero lamentablemente no se puede, solo podemos tener esperanza de que estaremos bien, así que sigue el camino que sientas que es el mejor para ti, con fe de que vas a prosperar. 

En mi corta vida he tenido éxito y me he desplomado tantas veces que a veces creo que estoy subida en una montaña rusa. En básica me esforcé mucho para ser buena estudiante y poder entrar a la escuela donde daban diseño de modas, pero cuando terminé, choqué con una pared cuando mi papá me dijo que no podía. Intenté entrar a una escuela de monjas y de todos los que fuimos, si aceptaron, 10 fueron muchos. Era más un teatro que un proceso de nuevo ingreso. Para empeorar la situación, mis padres ignoraban el tema; no me buscaron escuelas públicas y no podían pagar un colegio. Faltaban 2 semanas para que iniciaran las clases y yo lloraba sola en el techo porque no tenía dónde estudiar y todos andaban en el limbo con ese tema. Mi abuela se ofreció a pagarme el colegio cuando se enteró, pero el orgullo de mis padres era más grande: dijeron que si no íbamos todos al colegio, no iba a ir ninguno. 

Cabe destacar que este hecho de “todos o ninguno” en el 99% del tiempo me afectaba solo a mí, porque ellos con mis hermanos tenían un trato muy distinto, y cuando alguien quería tomar la responsabilidad que ignoraban, saltaban de nuevo con lo mismo. Pero así fue como pasé de meritoria, presidenta de clase, a no tener dónde estudiar, lo cual era sumamente frustrante, porque hasta mi primo que vivía en el campo y se había mudado recientemente a la ciudad tenía escuela, porque su madre había hecho las gestiones a tiempo.

Sin embargo, a mí me mandaron sola con una vecina de mi tía con 12 años, sin haber visto a esa señora antes, a suplicar por un cupo en la escuela de secundaria. Me saltaré los detalles porque hasta el sol de hoy sigue siendo la vergüenza más grande de mi vida y ni siquiera logré inscribirme ese día.

Luego de estar el doble de triste y apenada por la vergüenza, una vecina que yo no conocía hasta ese momento fue a mi casa, de la forma más decente y humana posible, a pedirme por favor mis papeles para inscribirme y fue como un ángel que me cayó del cielo. Le he agradecido cada día por ese gran favor que me hizo. Fue mi maestra de la prudencia y me enseñó moral y cívica; ella fue una de esas personas que agradezco mucho que Dios haya puesto en mi camino, al igual que la señora que me llevó el día de la inscripción. A pesar de los hechos, siempre le agradecí por su esfuerzo y luego me volví amiga de su nieta y le daba la vuelta de vez en cuando en su casa. Generé mucho cariño por esas dos personas en mis años de secundaria.

Al salir de la secundaria me pasó lo mismo, pero con otra cara. Pasé de ser máxima excelencia a nivel regional, darle un discurso al presidente de mi país y llegar a actividades nacionales por mérito académico, a no tener dónde estudiar. Me prometieron becas que resultaron ser fantasmas, tuve que cargar con el peso de que el desarrollo de todos los miembros de mi familia iba a depender de mi decisión, por lo que tuve que salir a buscar una beca para poder tener una profesión algún día. Soporté humillaciones, acoso, desgaste físico, me enfermé, de todo, y tenía apenas 16 años.

Puedo continuar relatando más hechos, pero lo dejaré hasta aquí, porque si empiezo a contar anécdotas de la montaña rusa que es la vida, no termino hoy. Sin embargo, quiero dejar como reflexión y conclusión final dos cosas: primero, que es bastante difícil e incómodo que por más que te esfuerces, las cosas se vayan al carajo, por elementos que no dependen de ti, eso es algo que no se puede maquillar ni decir bonito. Sin embargo, tu historia no tiene que terminar ahí; puede continuar de forma distinta. Por eso siempre hay que tener esperanza de que la situación puede mejorar, porque aunque muchos te quieran criticar sin tener ni la mínima idea de tu proceso, recuerda que hay un Dios que todo lo ve y tú solo debes concentrarte en serte fiel a ti mismo.

Tu camino es tuyo y de nadie más; si haces algo honrado y estás conforme cuando te miras al espejo, no tienes por qué prestarle atención a esas personas que te quieran criticar o burlarse de situaciones que nunca han vivido, porque es más fácil criticar al que trabaja por su bienestar sin pisar a nadie que corregir lo que está mal. Así que ignora a quien tengas que ignorar y sigue tu camino, porque el día menos pensado te puedes volver a levantar y este solo será un mal recuerdo, que al igual que las personas que sacaste de tu vida, al pasado permanecerá.

Me despido con las canciones de hoy. La primera es  Pura droga sin cortar de Los Violadores del Verso, porque aunque actualmente me dedique a ser poeta, escritora y pintora, las cuales son profesiones extraordinarias y me gustan bastante, extraño trabajar en tecnología. Llámenme ambiciosa, pero quiero lo mejor de todos los mundos, así que me gustaría encontrar un espacio nuevo para mí en TI, donde pueda revolucionar e implementar las mejoras que siempre he querido hacer.

Pero más allá del empleo o emprendimiento ideal, necesito volver a ganar dinero. Hay muchísimas cosas que quiero hacer y debo vivir en un espacio donde me sienta segura, pues he vivido muchas situaciones inhumanas ya. Cierro con una de mis canciones favoritas de un género que me gusta bastante pero que comparto poco. Los dejo con Numb de Linkin Park, porque a veces estamos expuestos a mucha presión mientras luchamos por ser nosotros mismos, por preservar nuestra identidad y que nos amen tal y como somos, porque somos perfectamente imperfectos, como estamos actualmente, es algo que nos merecemos, eso es amor de verdad.

Me merezco que las cosas me salgan bien y hasta la vista del mar, como canta Elena Rose en Me Lo Merezco, y como una persona a la que le repitieron muchas veces para pisotearla que no merecía nada y ahora cree que merece todo lo lindo de este universo, quiero decirte que, sin importar lo que sientas actualmente, mereces todo lo lindo que sueñes para tu vida, no lo dudes ni por un segundo, sin importar lo que otros puedan decir de ti. 

PD: Te amo, te perdono, te agradezco seguir con vida y deseo que seas feliz. 


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