Nueva etapa
Entrar en una nueva etapa de la vida tiene cierto sabor agridulce, porque tienes el aprendizaje que obtuviste de la anterior, la nostalgia de todo lo que tuviste que soltar, lo que solías tener, las cosas poco agradables que tuviste que pasar, más la ilusión y el positivismo de lo nuevo que quieres crear, quién quieres ser, esos nuevos sueños que deseas materializar y todas esas cosas… Es como estar en el limbo, básicamente. No tengo la vida que deseo, pero tampoco quiero la que tenía. Es como un punto gris existencial y poco se habla de eso.
En lo personal, veo la vida como una escalera. Celebro cada escalón como si fuera la meta final, mientras me animo a subir el siguiente, lo cual me permite apreciar el presente todo lo posible. Sin embargo, si no evaluamos bien el pasado, podemos cometer los mismos errores en el futuro. Por eso he estado analizando, de forma externa, muchos de los acontecimientos que he tenido que vivir, porque me gustaría construir algo más sostenible esta vez. Con más valor y escalabilidad. Porque si mi antigua vida se derrumbó tan fácil, significa que no tenía tan buenos cimientos como yo creía, así que me toca elegir mejor los elementos que van a componer la nueva, como las personas, ambientes, hábitos, entre otras cosas…
En esa línea, reflexioné que este año no hice vision board, lo cual fue un poco triste, porque es una de mis actividades favoritas de fin de año. Sin embargo, a pesar de que no he planeado nada, me han pasado cosas lindas este año, como mi desarrollo en el arte y la escritura, por ejemplo, entre otras cosas a nivel más personal que ya he expresado. Decidí hacer mi vision board mental antes de que se acabe agosto: reuní todas las cosas que quería y tengo en mi presente (por las cuales estoy muy agradecida) y agregué un par de cositas que me gustaría lograr a fin de año, porque nunca es tarde para proponerse metas y trabajar por eso que anhelamos tener.
Esa fue la razón de que ayer no publicara ningún escrito. Concentré toda mi energía en poner mi cabecita a trabajar, para organizar qué acciones debo iniciar para ir alcanzando pequeñas metas que me permitan construir esa nueva vida que sueño con tener. Una de ellas es vender mi arte, pero, como he escrito en otras ocasiones, yo pinto con el alma, pinto lo que siento. Por eso, como dinámica de trabajo, tenía establecido escuchar las historias de las personas y pintarles algo que sea íntimo, que valoren el cuadro con tanto amor como yo al pintarlo. Por eso, cuando pinto para alguien más, busco inmortalizar un recuerdo en una obra de arte.
Aún no he cobrado el primer peso por eso, por lo que no está siendo una carrera muy rentable. Sin embargo, creo que en cada intento avanzo en mi transformación sobre quién quiero ser. Por eso les compartiré los cuadros que he pintado para otras personas y las historias detrás de las pinturas. Espero que les gusten tanto como me gustan a mí:
Florecer
Este fue el primer cuadro que realicé para regalárselo a alguien. Recuerdo que aquel fin de semana había salido con unos amigos fuera de la ciudad, a uno de mis lugares favoritos. Aquel fin de semana celebraba haber terminado las maestrías y aquel año tan intenso que había vivido. Se sentía como el cierre perfecto a aquella etapa que desde niña soñaba con tener: culminar mis estudios, más todas las risas que había tenido con esos amigos. Parecía mágico. De hecho, escribí mi primer escrito sobre la belleza de las cosas aquel día; me motivé a sacar la poesía de mi cabeza y materializarla en algo físico.
Por eso pinté flores, porque sentía que florecía con muchos colores, talentos, sueños cumplidos y felicidad, y eso era lo que quería desearle a mi amiga: que floreciera próspera y brillante, que cumpliera todos sus sueños y que alcanzará cada meta que con el corazón decidió perseguir.
Aunque es pequeño, sigue siendo uno de mis cuadros favoritos, pues fue mi forma de materializar todo lo lindo que le deseo a esa persona que conozco desde que era bebé y cuya familia lleva generaciones de amistad con la mía. Esa pintura, aunque parezca sencilla, es el fruto de la semilla que nuestros abuelos sembraron, nuestros padres con su amistad regaron y nosotras estamos haciendo que florezca.
Hain
Este fue el segundo cuadro que realicé con intención de regalar. Nació de una fotografía de mi abuelo, con sus frases más icónicas, o por lo menos las que más me gustan a mí. Mi abuelo fue una de mis personas favoritas, uno de los pocos familiares que nunca me han tratado mal, y no tengo nada malo que decir de su trato conmigo. Disfrutaba escuchar sus historias, y él disfrutaba tomar cerveza y conversar.
Por eso me pareció, en su momento, el mejor regalo para hacerle a mi papá, pues debía rescatar los buenos valores del suyo y no replicar los errores en este nuevo ciclo que le tocaba crear. Este cuadro es un símbolo de herencia, de hábitos de convivencia saludables que valía la pena rescatar. O por lo menos eso pensaba cuando lo pinté.
Soltar
Este cuadro surgió de una historia que me contaron, pues mi abuelo era un hombre sumamente trabajador, pero su familia vivía en extrema pobreza. En muchas ocasiones no tenían qué comer y hubo un tiempo en el que solo harina podían comprar; por eso aprendieron a hacer diversos platos con este material.
Visité a uno de mis tíos y, al relatar esta historia, me comentó que todavía en la actualidad seguía comprando harina para alimentar a su familia, pues este era un producto que en su casa nunca podía faltar. Por eso decidí enseñarle que debía soltar, que esos hábitos en el pasado se debían quedar, pues ahora está mejor y otras cosas puede comer, que no era necesario inculcarles a sus hijos esos momentos de miseria también.
Esta fue la razón de que pintara una vieja foto familiar, con uno de los icónicos refranes que decía mi abuelo: “Hambre que espera jartura, no es hambre”, con un plato de harina al lado, pues ahora que su recuerdo está inmortalizado, ya no tenía que comprar más.
Le agregué una frase que he adoptado como propia, aunque provenga de la Biblia: “Todo tiene su tiempo, debajo del cielo”. Pues así como hubo tiempos de pasar hambre, también ha habido tiempos de prosperidad; por eso depende de ti cuál alimentar y volver a recrear.
A veces hay que soltar esas cosas que solo arrastran pobreza, para adaptarnos a una nueva mentalidad de abundancia y poderla materializar.
Este fue el último cuadro que pinté y actualmente es uno de mis favoritos, pues representa lo más sagrado para mí, después de Dios: mi trinitaria, mis personas favoritas en el mundo, mis hermanos mayores, menores y amigos, mi todo… Porque si sigo describiendo lo que este par significa para mí, no termino hoy. En esta pintura inmortalice lo que más amo en esta vida y, a pesar del fuerte vínculo emocional con este cuadro, fue fácil soltarlo, pues lo realicé como regalo de cumpleaños para uno de mis hermanos. Inicialmente quería llevarlo a un festival de electrónica, pero me quedé sin boletas y luego sin dinero para comprar algo más. Sin embargo, como soy muy detallista, decidí pintar algo que exprese el gran amor que siento, y lo hice de forma divertida y dinámica.
Esta pintura surgió de una foto que significa mucho para nosotros, porque fue un día donde vimos el resultado de nuestro apoyo y hermandad. La reimagine de la forma más divertida posible, con mi toque de arte abstracto y elementos simbólicos que me caracterizan. Mi hermano (el cumpleañero) es el de la derecha, el cual se ve más joven y pequeño, porque sin importar cuántos años cumpla, siempre tendrá dos hermanos mayores para contar, al igual que cuando yo los he necesitado, he tenido dos hermanos mayores, pues nuestro vínculo no conoce jerarquías, es una fortaleza recta de unidad.
Le agregué la frase que más me gusta escuchar de él, pues me parece divertida y me recuerda a ese pequeño niño con el que solía jugar de pequeña. Esta es “El Hueso”, la cual se ha vuelto tan icónica que mi primito lo ve como ejemplo y la repite también. Se la pinté para que nunca olvide jugar y realizar esas cosas que su niño de 8 años disfruta realizar, pues lo mejor de ser adulto es que puedes hacer todo lo de un niño, más todo lo que la adultez te permite desbloquear.
Este cuadro tiene como base de fondo colores como el del oro, la plata y el bronce, porque por más piedras preciosas, metales valiosos y papeles con valor que uno posea, nada vale más que los hermanos que Dios te regaló para que en esta vida te puedan acompañar, pues ellos son tus ángeles de la guarda, aunque de carne y hueso los puedas observar.
Este es un regalo que oficialmente entrego mañana, pero me emocioné mucho con los detalles y se lo mostré el mismo día que lo terminé. Al igual que el de mi amiga, expresa todos mis más lindos deseos, para que logre todo lo que se proponga y vuelva cada uno de sus sueños realidad, pues siempre voy a estar para animarlos y apoyarlos en cada paso en el que Dios me permita estar.
Voy a dejarlo hasta acá, porque si me pongo sentimental no termino hoy.
Evolución
Cierro con mi otro cuadro favorito. Este surgió cuando uno de mis hermanos me solicitó que le pintara algo, motivándome a expresar mi talento, y fue el momento exacto en el que me di cuenta de que tenía talento para pintar. Fue donde vi mi obra maestra y me reconocí como una artista emergente. Este cuadro simboliza tantas cosas para mí que no tengo palabras para describirlo, y creo que lo hermoso que tiene es justo eso: su misterio.
Mi hermano y yo tuvimos muchas discusiones divertidas sobre cómo sería el juicio por la propiedad intelectual del cuadro, pues no negaré que tiene un poco de ambos. Y aunque me aferré a él por mucho tiempo, hoy lo dejo en libertad.
Y así culmino el capítulo de hoy. Cada persona que Dios puso en mi camino desde nacer (aunque parezca más joven, soy la mayor) tiene un pedazo de mi alma, amor, sueños cumplidos y mis más grandes, genuinos y hermosos deseos para su vida.
Las canciones de hoy son: Count on Me de Bruno Mars, porque las personas a las que amas siempre van a contar con tu apoyo incondicional; y la segunda es Jericho de Iniko, porque a veces estamos en una etapa de transformación y debemos respetarnos y honrar eso, tomarlo con paciencia y caminar con fe hacia el futuro.
Comentarios
Publicar un comentario