Detox
En la vida hay circunstancias que, aunque son difíciles al inicio, buscan encaminarte a cosas que sean más saludables para ti. Un ejemplo de esto es que soy alérgica a la leche de vaca y me vi en la obligación de consumir leche de base vegetal; sin embargo, para mi sorpresa, ahora me gusta mucho más. Y aunque la leche de vaca no es mala, me hace daño y, actualmente, aun si no lo hiciera, ya no sería mi opción principal. Esta anectota aplica a muchas cosas, personas, relaciones, lugares, actividades, comunidades, empleos, etc. Porque muchas veces perdemos el tiempo debatiendo de forma interna si es malo o no, cuando la pregunta debería ser: ¿me hace daño?, ¿me está drenando mucha energía?, ¿quiero seguir aquí?, ¿me siento cómoda?, ¿esto va alineado a lo que quiero ser?, entre otras preguntas que pueden surgir.
A veces no logramos identificarlo y no debemos juzgarnos por eso. Yo creía que la leche sin lactosa no me hacía daño, a pesar de que, como quiera, era alérgica. Asimismo, hay cosas en tu vida que te están lastimando y no te estás dando cuenta. Esos enemigos silenciosos son como los gastos hormiga: siempre están, pero los tienes tan normalizados que no te das cuenta. Un ejemplo común son los comentarios que hace esa amiga atentando contra tu autoestima entre risas; son pequeñeces que, cuando estás en contacto constante, no puedes detectar. Pero lo mágico de la distancia es que te muestra a quién extrañas y quién drena tu energía más de lo que aporta a tu vida. Por eso, si aprendes a valorar tu soledad, podrás evaluar lo que en tu vida necesitas cambiar, dónde ya no perteneces y qué quieres lograr en esta nueva etapa que deseas crear.
Por eso hoy me pasé el día haciendo un detox energético. Soy fiel creyente de limpiar las energías (soy medio hippie a veces), así que volví a hacer actividades holísticas. De hecho, algunas fueron enfocadas en la sanación, porque con la misma fe con la que me bebo las pastillas que me receta el doctor, me pongo a escuchar audios de sanación e intento todo lo que puedo, porque lo que quiero es sanarme. Y, a diferencia de muchas personas que creen en una cosa o en otra, yo creo que todo se complementa si tiene el mismo objetivo.
Algo que no pensaba comentar, pero que sentí escribir, es que luego de terminar una de las meditaciones enfocadas en sanación tuve un flashback con mi abuela. Ella solía ungir mi cabeza con aceite de oliva mientras oraba por mí, y me surgió la necesidad de hacer lo mismo. Busqué mi aceite y me ungí todo el cuerpo mientras me bendecía, porque estoy segura de que nadie va a tener intenciones más puras conmigo que yo misma. Además, como plus de belleza, hidraté mi piel en ese proceso. Luego me di un buen baño, con mi jabón de olor a lavanda, con la fiel creencia de que todas las malas energías fueron eliminadas.
Al terminar mi detox, pude apreciar la falta que me hacía hacer yoga y meditar, lo oxidada que estoy en muchas posiciones y lo flexible que sigo siendo en otras; el bien que le hizo a mi cuerpo estirarse y nutrirse de cosas que no le hicieran daño, como la leche de soya. Además de lo calmada y en paz que me sentía luego de meditar. Y aunque sigo con el dolor, sufriendo por ratos, esos momentos son una curita en mi corazón, pues sigo orando con la fe puesta en mi milagro.
Con toda la calma que pude recolectar meditando, me puse mi pijama rosa y usé mi inspiración para cocinar algo con los nuevos ingredientes que he descubierto en esta etapa de comer más saludable. Para mi sorpresa, hice un postre muy rico con harina de coco, leche de almendras y avena, el cual me mostró lo diferente que se siente comer algo saludable, hecho por ti y con mucho amor. Me sentí toda una repostera. No me quedó perfecto, pero estaba muy bueno, y esa fue una de las victorias de mi semana.
Mantener la calma en medio de una situación de salud donde se presentan dolores agudos no es una tarea sencilla. Por eso aprovecho los días buenos. Soy muy enérgica y trato de hacer las cosas que, en los días malos, no puedo ni intentar. Por eso partiendo de que el dolor no es cuantificable, y sé que hay muchas personas que en este instante están sufriendo dolor físico o emocional, me gustaria enviarles un autoabrazo, quisiera ponerles una curita y curarlos mágicamente a todos, pero no puedo; solo puedo desearles fortaleza y un poco de esperanza en los días difíciles.
Es un tema algo sensible para mí, como probablemente lo sea para los demás que lo están viviendo, así que no tengo mucho más que comentar. Me despido con la canción If The World Was Ending de JP Saxe feat. Evaluna Montaner, porque a veces sentimos que nuestro mundo se está derrumbando y necesitamos a esa persona que nos apoye. Si no tienes a nadie o tienes a muchos a tu lado, recuerda que Dios siempre va a estar junto a ti, así que escucha Todo Va Estar Bien de Barak.
PD: Te amo, te agradezco seguir con vida, te perdono y te envío un abrazo muy fuerte.

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