Colección de momentos

 Hay días que, por más que te esfuerces, nada te resulta como esperas, lo cual es muy frustrante. Sin embargo, eso se vuelve tan insignificante cuando estás intentando respirar por la boca para intentar dormir y tienes 5 días ignorando un dolor de pecho que es tan constante que debes enfrentarlo y hablar con el doctor, para recordar que eres dependiente de medicamentos que, por el ambiente donde vives, no vas a mejorar mucho. A eso le sume los dolores estomacales terribles, las náuseas y el vómito, más la impotencia de mi circunstancia que, por más que lo he intentado, no he podido cambiar, mientras veo mi salud deteriorarse cada día más, viviendo con gente que ignora mi enfermedad, como si en secreto mi nombre en una lápida quisieran ver.

Inhalé y exhalé tanto que, en uno de esos intentos, logré quedarme dormida. En ese momento de descanso, donde no tengo que sufrir la pesadilla que al despertar sigue siendo mi realidad, al abrir los ojos pude agradecer por respirar mejor, aunque el dolor me sigue como si fuera mi sombra, mientras lloraba de forma desgarradora por estar cansada de estar enferma y agotada del infierno que he tenido que vivir. Decidí darle la vuelta, por lo menos por el día de hoy, ponerme linda y salir a la playa, donde puedo respirar mejor y el sol me hace bien. Quería regalarme un día lindo.

Pero para mi sorpresa, y golpe bajo a mis expectativas de mi día, la playa estaba llena de sargazo y soy alérgica. En vez de respirar mejor, respiraba peor, y mientras más caminaba, más sargazo veía. No podía ni llorar ahí, porque tuve que salir corriendo. Miré al cielo y le cuestioné a Dios qué planes tiene conmigo, que necesito un respiro, que no soporto más esta situación. Pero cómo quejarme no me iba a servir de nada, y en mi casa no podía respirar tampoco, decidí pasarme el día en un restaurante al que había ido una vez, el cual recordaba con una linda impresión. Tienen una máquina vieja de escribir, muy linda, y no tienen polvo. Aquí respiro mejor, así que decidí sacar mi PC y escribir un poco para expresar la realidad, porque tener mentalidad positiva no quiere decir que no sufras o que todo en tu vida sea perfecto. Significa que, a pesar de las desgracias de la vida, te esfuerzas por ver las cosas buenas y ser feliz.

Por eso hoy, al salir corriendo de la playa por el sargazo, me subí en un motor y salí a buscar el restaurante, sin saber cómo se llamaba o cómo se veía. Le dije al joven que me trajo: “Está en la calle que cierran de noche” y seguimos hacia adelante hasta que lo encontramos. El lugar es más lindo de lo que recordaba y me sigue gustando mucho, a pesar de que por problemas eléctricos no tienen lo que quería comer. Voy a cumplirme el antojo de comer chivo, y cuando coma escribiré el resto del capítulo de hoy. Suelo ser más positiva y alegre luego de comer.

Ya no tengo hambre y tengo un antojo cumplido en la lista, por estar ñoñita del estómago, no puedo comer más 😢. Pero estoy agradecida de haberme mimado hoy. Supongo que se estarán preguntando de dónde saqué dinero para llevarme a comer a un restaurante cerca de la playa. Sé que pensarán que es una “irresponsabilidad”, pero lo saqué del dinero de comprar mi comida. Ahora bien, explicaré por qué actos como este no se pueden criticar si usted no está en mis zapatos. Cuando uno lleva mucho tiempo enfermo, sufriendo constantemente por malestares de salud, es normal que empiece a pensar en cuándo va a morirse para dejar de sufrir. Y eso no es tener depresión ni nada por el estilo, eso es estar harto de estar enfermo, una respuesta normal a una situación prolongada de profunda agonía. Por eso yo debo recordarme las cosas buenas que tiene la vida constantemente, para alimentar mi espíritu con ganas de seguir viviendo. Porque si usted perdió la batalla mental, los dolores físicos van a hacer que se lo lleve el diablo.

Entonces, en vez de criticar mi estilo de vida, si tanto le importa mi estabilidad económica, deposítame dinero y ayúdeme a sustentarlo, en vez de andar criticando. Deje de estorbar en mi forma de mantenerme con vida, porque un par de días comiendo mal no van a matarme, pero a veces solo falta un día para uno rendirse y empezar a ahogarse con el dolor físico y la decepción mental. Además, sin importar lo que digan de mí, yo siempre voy a priorizar mi bienestar.

Si me hubiese quedado en mi casa, estaría triste, sin poder respirar, sintiéndome impotente por no poder ni limpiar y sin ánimo para comer por el malestar estomacal. Pero en cambio ahora estoy escribiendo en un lindo restaurante y comiéndome un chivito poco a poco, siendo muy feliz. Entonces, el dinero que he gastado no vale un segundo de tristeza, ni es suficiente para darle a alguien la felicidad y el sentimiento de éxito que siento ahora mismo.

El dinero no tiene etiquetas, se las ponemos nosotros con las decisiones que tomamos al tenerlo. Si lo usamos desde un lugar genuino, para nuestro bienestar, aunque nos quedemos sin un peso, estaremos conformes. En cambio, cuando lo usamos para complacer agentes externos, muchas veces tenemos mucho y nos sentimos vacíos, porque no estamos cumpliendo con la persona más importante: nosotros mismos.

Uno de los placeres de la vida es comer, y estar imposibilitada de comer como gusta es algo muy incómodo. Sin embargo, a pesar de eso, hacer el intento en un lugar tan agradable hace que se me olvide por un rato mi condición, y eso es algo que no tiene precio, es un sentimiento que el dinero no puede comprar. Estoy sola con mi laptop en este lugar, intrigada por todas las pinturas y objetos raros que hay (voy a adjuntar fotos al final). Por eso, aunque mi plan de día de playa no sucedió, traté de cumplir conmigo, de regalarme un escape con momentos lindos, y puedo decir a boca llena que yo lo cumplí.

Así que te pregunto: ¿es mejor ser responsable económicamente o ser responsable con las necesidades de uno mismo? Porque yo estoy haciendo más de lo que humanamente puedo hacer y, así como acepto que hay circunstancias que se me escapan de la mano, también debo aceptar que debo priorizar mi felicidad, a pesar de las adversidades de la vida. Porque no sé cómo estaré en 1 año, eso no puedo controlarlo. Sin embargo, puedo manejar que la Nayeli de este instante (el presente) esté lo mejor posible y, con todo lo que me ha pasado y tengo arriba, hay días donde hasta eso es difícil de manejar. Entonces, días como hoy, donde el malestar no es intenso, que puedo salir y disfrutar con normalidad, sé empático con tus comentarios, trata de hacerme reír en vez de criticar mis actos, porque tú no estás cuando lloro de dolor y no sabes todo lo que sufro en silencio.

Espero que mis palabras los ayuden a ser más empáticos antes de juzgar, mientras celebro que me comí todo el chivo sin que se me devolviera y publico mis fotos de hoy, que ando muy linda. Por cierto, creo que los momentos buenos hay que celebrarlos en grande, para que hagan más ruido que los dolorosos. Ahora que termino de escribir, reflexiono que supongo que este era el plan de Dios: que volviera a recordar que la vida es una colección de momentos. Los malos no los elegimos, pero con la mirada del agradecimiento, podemos salir a buscar los buenos.

Deseo con todas mis fuerzas cambiar mi realidad, vivir en un lugar donde pueda respirar y con personas que me recarguen de energía en vez de fomentar enojo e impotencia. Pero no tengo todas las gemas del infinito, así que solo me queda respirar profundo y, a pesar de lo difícil de las circunstancias, salir a buscar momentos buenos.

Recuerda que, si vas a criticarme, ponte mis zapatos, entiende mi sufrimiento y, si no tienes nada bueno que decir, haz silencio. Porque estoy segura de que, si hubieses sido tú, probablemente quisieras que te trataran con más amor y empatía. Así que, si tienes a un compañero de trabajo, amigo o familiar que, al igual que yo, pasa por alguna situación de salud o problema personal, espero que lo trates de la forma más humana posible, porque no sabes si la forma en la que lo haces sentir sea la mejor cosa de su día. Ya que personas vemos, pero realidades en los hogares no sabemos.

Si me ves por ahí, trata de hacerme reír, que he llorado mucho ya, xoxo. Me despido con mis canciones del día: la primera es  Break Free de Ariana Grande, porque esta es la parte donde soy más fuerte de lo que he sido antes, donde me libero y ya no tolero faltas de respeto o la poca humanidad y empatía de las personas que tengo a mi alrededor. Así que por eso puedes odiarme o amarme, me importa un carajo, no vas a cambiar mi esencia, es lo que soy, así que ve a escuchar mi canción de cierre Who I Am de Anne Marie.



Fotos del restaurante


PD: Gracias Diosito por acompañarme hoy y siempre ❤️

PD2: Te amo, Te agradezco seguir con vida, te perdono y creo que puedes ser feliz 💓


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